El próximo martes, Repsol llevará a cabo una revisión de su plan estratégico con vista al año 2028, ajustando sus metas a las nuevas condiciones del mercado y a los recientes cambios geopolíticos. La compañía ha decidido concentrarse en el sector de 'Upstream', es decir, en la exploración y producción de petróleo, poniendo especial atención en las oportunidades que se presenten en Venezuela y Estados Unidos.

Josu Jon Imaz, CEO de Repsol, ha dejado en claro en sus recientes declaraciones que la empresa mantendrá su compromiso con un balance sólido, la retribución a sus accionistas y la inversión en la transformación de su modelo de negocio. De este modo, los dividendos continuarán siendo un pilar fundamental en su nueva estrategia, y se espera que aumenten tras haber cumplido sus metas con antelación.

En el cierre de 2025, Repsol reportó un beneficio neto de 1.899 millones de euros, lo que representa un incremento del 8,1% en un contexto de precios volátiles del crudo y gas. Con el petróleo en alza, impulsado por tensiones geopolíticas, la acción de Repsol ha escalado casi un 30% en lo que va del año, superando los 20 euros por acción. La compañía también proyecta una distribución de dividendos de 1,051 euros por acción para 2026, un 7,8% más que el año anterior, además de continuar con sus programas de recompra de acciones.