El gobierno británico ha dado a conocer un nuevo paquete de sanciones que se considera el más amplio desde el inicio del conflicto en Ucrania. Un análisis realizado por las autoridades estima que Rusia ha dejado de percibir aproximadamente 450.000 millones de dólares (381.000 millones de euros) a causa de estas medidas, una cifra que coincide con la inversión que Moscú ha destinado a la guerra en un lapso de dos años.

Este conjunto de sanciones impacta a cerca de 300 individuos y entidades relacionadas con los sectores energético y financiero rusos. Entre las organizaciones sancionadas se encuentra Transneft, la compañía estatal encargada de los principales oleoductos del país, que maneja el 80% del petróleo que exporta Rusia. Las nuevas restricciones se dirigen a dificultar las operaciones de Transneft, con el objetivo de limitar los recursos que obtiene de la venta de petróleo en el mercado internacional, donde ya enfrenta sanciones de varias naciones.

Además, el paquete incluye a empresas como 2Rivers, que se dedica a la comercialización y distribución de derivados del petróleo y que juega un papel crucial en el movimiento de crudo ruso. El gobierno británico ha señalado que se está trabajando para desmantelar la llamada 'flota fantasma', un grupo de buques que transportan petróleo fuera de los canales regulares para eludir las restricciones. Hasta ahora, se han impuesto sanciones a alrededor de 3.000 individuos, empresas y embarcaciones vinculadas al comercio de productos energéticos relacionados con Rusia. La ministra de Exteriores, Yvette Cooper, afirmó que las medidas buscan privar al Kremlin de los recursos necesarios para continuar su agresión en Ucrania.