En el marco de la legislación de modernización laboral, uno de los aspectos más relevantes es la propuesta de disminuir la carga impositiva sobre los impuestos internos que afectan a seguros, servicios de telefonía celular y, fundamentalmente, a los automóviles.

La Ley 24.674 establece un impuesto que grava la compra o importación de vehículos cuyo valor supere ciertos umbrales. Conocido como “impuesto al lujo”, este tributo afecta principalmente a automóviles de gama media-alta y alta. Desde el 1 de diciembre, el mínimo no imponible se ha fijado en $102,6 millones, con una alícuota que ha bajado al 18%, una reducción significativa respecto del 35% anterior, en virtud del Decreto 50/2025.

La posible eliminación de este impuesto podría generar una disminución en los precios de los automóviles de entre el 10% y cifras incluso más elevadas, tanto para los modelos que actualmente se encuentran sujetos al tributo como para aquellos que están cerca del límite considerado “lujoso”. Esto podría traducirse en una baja de entre $10 y $15 millones en vehículos que hoy rondan los $110 millones. Por otra parte, los autos que actualmente están en el entorno de los $70 millones también podrían experimentar significativas reducciones de precio debido a la mayor competencia entre marcas.