En un momento de cambios significativos a nivel global, la reciente sesión del Senado dedicada a la reforma laboral no parece abordar de manera adecuada el futuro del trabajo en Argentina.

El debate ha llegado en partes: se examinan artículos aislados sin ofrecer una perspectiva integral que relacione empleo, producción, sistema impositivo, formación y tecnología. Sin una visión holística, cualquier intento de reforma se convierte en una mera solución temporal.

Se discute sobre contratos y flexibilización, pero son pocos los que se atreven a examinar los verdaderos costos y obstáculos que enfrentan los productores. La problemática del empleo trasciende lo laboral; se encuentra marcada por impuestos distorsivos, regulaciones complicadas, cargas administrativas excesivas y carencia de financiamiento. Mientras estos temas sigan sin ser abordados, no habrá cambios significativos.

Además, no se revisan las normativas que rigen el mercado laboral. Las leyes actuales fueron diseñadas para una economía que se encuentra en plena transformación. Hoy coexisten modalidades de empleo tradicionales, plataformas digitales y un creciente número de trabajadores autónomos. Este nuevo panorama no se ajusta a las estructuras del siglo pasado, y no actualizar dichas instituciones también representa una decisión política.

Otro aspecto fundamental que se ignora es la agenda tecnológica. La inteligencia artificial y la automatización están redefiniendo tareas y profesiones. El trabajo del futuro no se asemejará al actual; sin embargo, seguimos legislando como si los cambios no estuvieran ocurriendo.

Abordar una reforma laboral sin considerar la capacitación y la reconversión es legislar de espaldas a la realidad actual. Una reforma efectiva debería articular cinco ejes clave que representen el verdadero desafío. Lo que se presenta hoy como reforma está lejos de ser una transformación real; se abordan aspectos sueltos sin reflexionar sobre cómo generar más empleo de calidad en una economía digital.

Es vital que haya menos marketing político y más políticas públicas efectivas. Una reforma laboral debe enmarcarse dentro de un proyecto de desarrollo que contemple tanto a la producción como a los trabajadores. En este contexto, la Provincia de Buenos Aires juega un rol fundamental, dado que concentra una gran parte del empleo y la producción del país. Independientemente de las decisiones que se tomen a nivel nacional, son necesarias acciones a nivel provincial para impulsar a las pequeñas y medianas empresas, simplificar regulaciones y preparar a la población para el trabajo del futuro.

Si no nos atrevemos a llevar a cabo estas discusiones con sinceridad, lo que hoy se presenta como reforma seguirá siendo una mera narrativa sin la transformación que Argentina y Buenos Aires realmente necesitan.