En una jornada histórica, el Reino Unido experimentó el día más cálido de junio desde que se tienen registros, alcanzando los 35,8°C en Wiggonholt, West Sussex. Este nuevo récord supera el máximo anterior de 35,6°C, establecido en 1957 y repetido en 1976, y se suma a una ola de calor que afecta a gran parte de Europa. La Met Office, la agencia meteorológica británica, destacó que aún existe la posibilidad de que esta cifra sea superada en los días siguientes, con pronósticos que indican picos de hasta 38°C en diversas regiones del país.
La ola de calor ha llevado a la Met Office a emitir una alerta roja, que es una medida excepcional dentro de su sistema de advertencias. Esta alerta abarca gran parte del sur y el centro de Inglaterra, así como Gales, y está vigente hasta la noche del jueves. Este nivel de alerta se considera crítico, dado que las altas temperaturas pueden generar serios riesgos para la salud pública, especialmente entre las poblaciones más vulnerables.
Los efectos del calor extremo se han hecho notar en diversos sectores. La red ferroviaria Network Rail informó sobre la cancelación de numerosos servicios de trenes en Inglaterra y Gales, instando a los viajeros a evitar desplazamientos no esenciales. Asimismo, muchas escuelas se han visto obligadas a acortar su jornada escolar o incluso cerrar sus puertas, ante la previsión de temperaturas peligrosamente elevadas que podrían llegar a los 40°C, convirtiendo la situación en un desafío logístico y de seguridad.
Este fenómeno de calor extremo no es aislado; en mayo pasado, el país ya había registrado un récord de 35,1°C. Este episodio dejó trágicas consecuencias, con al menos 15 muertes vinculadas a incidentes relacionados con el agua, muchos de los cuales involucraron a niños. La situación de este mes de junio parece replicar la severidad de esa ola de calor, y las autoridades están tomando medidas preventivas para proteger a la población.
Además de las cancelaciones en los servicios de transporte y el ajuste en los horarios escolares, varios eventos programados en el marco de la Semana de Acción Climática en Londres han sido suspendidos debido a las condiciones climáticas adversas. Esto refleja no solo el impacto inmediato de la ola de calor, sino también cómo el cambio climático está alterando los patrones climáticos tradicionales en Europa, generando situaciones cada vez más extremas.
La temperatura máxima histórica en el Reino Unido se registró el 19 de julio de 2022, cuando el termómetro alcanzó los 40,3°C en Coningsby, Lincolnshire. Con la tendencia actual, existe una creciente preocupación sobre cómo el cambio climático está afectando la salud pública y la infraestructura del país. Las autoridades continúan monitoreando la situación, y la Met Office ha indicado que esta ola de calor podría ser solo el comienzo de un verano con temperaturas inusualmente altas.



