Marzo es un mes que históricamente presenta desafíos significativos para la economía argentina, especialmente en lo que respecta a la inflación. Este año, las perspectivas se han vuelto aún más críticas debido a la reciente escalada en los precios de los combustibles, que se ha visto impulsada por el aumento del barril de petróleo en el mercado internacional, en gran parte como consecuencia del conflicto bélico en Medio Oriente. Las consultoras económicas han ajustado sus proyecciones, ubicando el Índice de Precios al Consumidor (IPC) por encima de los registros de febrero, con estimaciones que apuntan a un incremento que podría llegar al 3,2%.
El contexto inflacionario en marzo se complica aún más debido a factores estacionales que suelen afectar la canasta básica de los consumidores. Durante este mes, el rubro educación experimenta su mayor aumento anual de precios, impulsado por el inicio del ciclo lectivo en muchas provincias. Además, la llegada del cambio estacional suele traducirse en un incremento en los precios de indumentaria, a lo que se suma el reciente aumento en las tarifas del transporte público en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. Sin embargo, el principal responsable de esta aceleración inflacionaria es, sin duda, el fuerte aumento en los precios de los combustibles, que han visto un incremento de más del 50% en solo un mes.
Rosario Vidaurreta, economista de la consultora Analytica, compartió su perspectiva sobre la situación actual. En una reciente declaración, indicó que su estimación para marzo es de un 3% de inflación, lo que representa una leve alza respecto a febrero. Vidaurreta destacó que el relevamiento de precios en alimentos y bebidas mostró un incremento del 1,9% en promedio durante las últimas cuatro semanas, con una estabilidad relativa en los precios de la carne en comparación con meses anteriores. Sin embargo, los aumentos en los combustibles y sus efectos indirectos impactarán no solo en este mes, sino también en abril, lo que plantea un escenario complejo para los consumidores.
Por su parte, Pedro Martínez Gerber, de PxQ Consultora, ha estimado que la inflación de marzo podría alcanzar el 3,2%. Según su análisis, los cuatro factores clave que impulsan esta aceleración son: el precio de los combustibles, el aumento en tarifas y alquileres, los costos educativos y la presión sobre los precios de los alimentos. En tanto, Florencia Fiorentín, de Epyca, anticipó un recalentamiento en la inflación que podría situarse alrededor del 3%, con un fuerte impulso atribuido al aumento de los combustibles, un insumo que afecta a todas las industrias.
Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Equilibra, mencionó que aunque aún no se dispone del dato definitivo para marzo, su medición preliminar del IPC se ubica en un 3,1%. Desde la consultora LCG, informaron que manejan una proyección del 2,9%, manteniendo el mismo nivel que se registró en febrero. En una entrevista radial, Marina Dal Poggetto, directora de Eco Go, pronosticó un 3% para el mes, con un incremento en los precios de alimentos del 2%, en un contexto que incluye notables subas en educación, tarifas y combustibles.
Desde el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), se ha resaltado que el precio de la nafta ha aumentado un 21% en términos reales en marzo, lo que implica un retorno a niveles de julio de 2021. Para mitigar este impacto en los consumidores, se sugiere que el impuesto fijo a los combustibles debería reducirse en un 95% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Este escenario plantea un interrogante sobre el poder adquisitivo de los trabajadores argentinos, que se ve afectado por la constante escalada de precios, lo que genera un clima de incertidumbre en la economía del país.



