La inflación en Argentina mostró una desaceleración significativa en abril, alcanzando un 2,6%, lo que representa su nivel más bajo en un año. Sin embargo, el panorama se complica al observar que los precios mayoristas experimentaron un incremento notable del 5,2% en el mismo mes, la cifra más alta en dos años, influenciada por el alza en los precios del petróleo debido a la inestabilidad geopolítica en Medio Oriente. Esto genera un efecto de inercia inflacionaria que se proyecta para mayo, con expectativas de que el índice de precios al consumidor (IPC) se mantenga por encima del 2%, a pesar de la desaceleración observada en el mes anterior.
A lo largo de la última semana, los precios de los alimentos han registrado un aumento considerable, especialmente en la carne, lo que ha impactado directamente en el índice general. Según el análisis de la consultora LCG, el precio de los alimentos se disparó un 2,6% en la última semana de abril. Este incremento se produce tras un inicio de mes relativamente estable, destacando que en abril, la variación en los precios de la carne fue uno de los principales motores de este aumento. En particular, las carnes vieron un alza del 4,5%, mientras que las verduras también contribuyeron significativamente con un incremento del 7,7%.
Desde CP-Consultora se ha señalado que, a pesar de la desaceleración, el ritmo de aumento de precios sigue siendo elevado, lo que complica la posibilidad de que el IPC se sitúe por debajo del 2%. Al analizar los precios de 35 productos, se encontró que más del 60% de las variaciones oscilaron entre el 2% y el 4%, contrastando con el 25% registrado en el mismo mes del año anterior. Además, el 17,1% de los aumentos superó el 4%, en comparación con el 11,4% de abril de 2022, lo que sugiere una aceleración en las remarcaciones de precios.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado, publicado por el Banco Central, indica que se espera que el índice de precios no baje del 2% hasta agosto. Esta proyección refleja las dificultades persistentes en la economía, donde el impacto de factores externos, como el aumento de los combustibles, sigue influyendo en la inflación interna. Desde CP-Consultores, se destacó la gravedad del “shock internacional” y la incapacidad de la política fiscal para mitigar sus efectos, lo que limita las herramientas disponibles para controlar la inflación.
Los incrementos en los precios de los combustibles, que se intensificaron en marzo y abril, continuarán afectando la economía en mayo. A pesar de que YPF ha asumido parte del aumento en el precio de la nafta, el Gobierno enfrenta restricciones fiscales que impiden contener el impacto sobre otros sectores regulados, como el transporte y las tarifas de servicios. En este contexto, se ha observado un aumento del 11,6% en los precios del transporte durante mayo, lo que también contribuye a la presión inflacionaria general.
Con el inicio de mayo, se prevé que los precios estacionales, especialmente en verduras, sigan ejerciendo presión al alza, con un aumento proyectado del 3,3%. A su vez, las tarifas reguladas y los costos de servicios como prepagas y telefonía también contribuirán al incremento generalizado de precios. La consultora Equilibra estima un aumento del 2,4% para este mes, anticipando que la situación del mercado de verduras, que usualmente experimenta un aumento en invierno, se ha visto alterada por el contexto actual.
En resumen, el panorama inflacionario para mayo es complejo y se prevé que la inercia inflacionaria, sumada a los incrementos en los precios de los alimentos y servicios, mantenga el IPC por encima del 2%. La capacidad del Gobierno para manejar esta situación se ve limitada por factores externos y restricciones fiscales, lo que podría generar un escenario desafiante para los próximos meses.



