El reciente informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) ha revelado que la inflación correspondiente al mes de abril se ubicó en un 2,6% mensual. Este dato no solo tiene repercusiones sobre la indexación de varios servicios y productos en la economía argentina, sino que también influye directamente en la política cambiaria del país. En particular, permite realizar proyecciones sobre el límite superior de la banda del dólar oficial para el mes de junio, un aspecto crucial en el contexto económico actual.
Desde la implementación del mecanismo actual, el equipo económico ha establecido que tanto el umbral superior como el inferior del tipo de cambio mayorista se ajustan en función del Índice de Precios al Consumidor (IPC), con un rezago de dos meses en su aplicación. Hasta finales de 2025, se fijaron bandas de precios que se movían mensualmente a un ritmo fijo de +1% para el techo y -1% para el piso. Sin embargo, a partir de enero de 2026, este deslizamiento se rige por el último dato de inflación, lo que añade un grado de complejidad a las proyecciones económicas.
A medida que se aproxima el cierre de mayo, se ha establecido que el techo de la banda cambiaria se situará en $1.757,34, mientras que el piso será de $792,65. Es importante mencionar que el ajuste correspondiente al IPC de abril, que será aplicado desde el 1° de junio, se traduce en un nuevo techo de aproximadamente $1.762,64 y un piso cercano a $790,19. Este mecanismo de ajuste diario de las bandas cambiarias durante el mes de junio genera expectativas en el mercado, ya que estas cifras serán monitoreadas de cerca por analistas y operadores.
Proyectando hacia el final de junio, se estima que el techo alcanzará alrededor de $1.806,92, mientras que el piso podría caer a aproximadamente $770,32. Esta dinámica sugiere una volatilidad inherente en el mercado cambiario, reflejando tanto la oferta como la demanda de divisas en el contexto actual. En este sentido, el comportamiento del dólar mayorista, que cerró en $1.391 el pasado jueves 14 de mayo, se encuentra significativamente por debajo de los límites establecidos, evidenciando una falta de presión sobre el tipo de cambio en este momento.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) realizado por el Banco Central (BCRA) ha mostrado un leve ajuste en las proyecciones cambiarias, marcando un contexto de tranquilidad cambiaria en la plaza oficial. De acuerdo con este informe, el dólar mayorista se proyecta en $1.410 para mayo de 2026, y para junio se espera un promedio de $1.437, mientras que en julio se estima que alcance los $1.460. Estas proyecciones reflejan una moderación en las expectativas inflacionarias y cambiarias, lo que podría ser indicativo de un entorno más estable en el futuro cercano.
Sin embargo, las proyecciones para diciembre sugieren que el dólar mayorista podría alcanzar los $1.676, cifras que se mantienen por debajo de los $1.700 que se anticipaban en relevamientos anteriores. Esta situación implica un aumento interanual del 15,8%, un ritmo que resulta considerablemente menor al de la inflación esperada para el mismo periodo. Los analistas han previsto una inflación mensual de 2,6% para abril, alineándose con el dato oficial, y anticipan una desaceleración gradual en los siguientes meses: 2,3% en mayo, 2% en junio y julio, con una posible caída más pronunciada hacia agosto.
Finalmente, para todo el año 2026, las proyecciones de inflación se sitúan en un 30,5%, lo que representa un aumento en comparación con el 29,4% estimado en el informe anterior. Este contexto inflacionario, junto con las fluctuaciones cambiarias, plantea desafíos significativos para la economía argentina. Los analistas y expertos financieros seguirán de cerca estos desarrollos, ya que el comportamiento del dólar y la inflación serán determinantes en la política económica del país.



