El primer cuatrimestre de 2026 ha dejado un panorama mixto en la economía argentina, marcado por un reciente informe del EMAE que indica una notable corrección en la actividad económica durante febrero. Según datos del INDEC, la actividad económica se contrajo un 2,6% en términos desestacionalizados y un 2,1% en comparación interanual. Esta caída es consecuencia directa de un crecimiento excepcional en los meses anteriores, diciembre y enero, donde se registraron incrementos del 1,7% y 0,4%, respectivamente, impulsados principalmente por la cosecha de trigo y el efecto de los feriados en la actividad de febrero.

A medida que se avanza hacia marzo, los indicadores comienzan a mostrar señales de una leve recuperación, aunque persiste la heterogeneidad en el desempeño de los distintos sectores y regiones de la economía. Una parte significativa de la caída en febrero puede atribuirse a factores puramente estadísticos, ya que la cosecha de trigo, que había aumentado de 20 a 29 millones de toneladas, generó un efecto transitorio en el nivel de actividad que no se pudo sostener en el siguiente mes. De este modo, la economía parece regresar a una dinámica menos acelerada, más alineada con las tendencias observadas en meses anteriores.

Al analizar el desempeño sectorial, no se observa una contracción generalizada. De hecho, ocho de los quince sectores evaluados mostraron incrementos interanuales en febrero. Entre los que más se destacaron se encuentran la pesca, con un crecimiento del 14,8% interanual, y la explotación de minas y canteras, que creció un 9,9% interanual. La agricultura también se mantuvo en una senda de crecimiento, con un incremento del 8,4% interanual. Estos sectores han logrado ofrecer contribuciones positivas que han atenuado, en cierta medida, las caídas generales en la actividad económica.

Sin embargo, no todo el panorama es optimista. Los sectores más perjudicados incluyen la industria manufacturera, que experimentó una caída del 8,7% interanual, y el comercio, con un descenso del 7,0% interanual. Esta disparidad en los resultados es coherente con un desempeño más favorable de los sectores primarios y ciertos servicios, en contraste con aquellos sectores vinculados al mercado interno, que continúan rezagados. En efecto, los sectores que han mostrado un mejor rendimiento durante el primer bimestre de 2026 se encuentran un 16% por encima de los promedios de 2023, mientras que aquellos que han tenido un desempeño negativo están un 10% por debajo de dichos promedios.

Los primeros indicadores de marzo ofrecen un panorama de estabilización, con el sector de la construcción evidenciando un crecimiento notable, tanto en el índice Construya, que aumentó un 11,1% interanual, como en los despachos de cemento, que se elevaron un 11,0% interanual. Además, los patentamientos de automóviles mostraron una leve mejora del 1,2% interanual, mientras que el sector de las motos continuó su fuerte crecimiento, alcanzando un 59,4% interanual. A su vez, la recaudación relacionada con la actividad económica también mostró resultados positivos, con un incremento del IVA DGI del 0,5% real interanual y un aumento del 4,9% en créditos y débitos. Sin embargo, algunos indicadores, como la producción automotriz y el transporte aéreo de cabotaje, siguen mostrando signos de debilidad.

En conclusión, los datos económicos del primer cuatrimestre sugieren un proceso de estabilización tras la caída de febrero, en un contexto caracterizado por la heterogeneidad en el rendimiento de diferentes sectores. La recuperación, aunque tímida, es un indicativo de que la economía argentina podría estar en camino a encontrar un equilibrio, aunque todavía persisten desafíos estructurales que necesitan ser abordados para lograr un crecimiento más sostenido y equitativo en el futuro.