Este jueves, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) presentará su esperado Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) correspondiente a abril, una herramienta clave que permite vislumbrar las proyecciones económicas de diversos analistas y gurúes de la city porteña. Este informe, que se lleva a cabo en los últimos tres días hábiles de cada mes, es un barómetro fundamental para evaluar la situación financiera del país, abordando temas críticos como la inflación, el tipo de cambio y el Producto Bruto Interno (PBI). A medida que el contexto global y local se vuelve cada vez más complejo, estas proyecciones se vuelven cruciales para anticipar el rumbo de la economía argentina.
Los últimos datos revelan una tendencia preocupante: los analistas han ajustado al alza sus previsiones de inflación, mientras que las estimaciones sobre el dólar han sido reducidas. Este cambio en las expectativas refleja la creciente ineficacia del ancla cambiaria, afectada por diversos factores, entre ellos, el reciente conflicto en Medio Oriente, que ha tenido un impacto significativo en los mercados internacionales y locales. En este sentido, la actividad económica muestra un panorama desigual, con sectores que evidencian un desempeño errático. A pesar de que el primer bimestre del año había sugerido una desaceleración, marzo trajo consigo señales de recuperación, aunque las proyecciones para abril apuntan a un nuevo retroceso en ciertos indicadores.
Durante el mes de marzo, los gurúes de la city volvieron a ajustar sus estimaciones de inflación al alza, influenciados por la continuación del conflicto bélico en Medio Oriente. Se registró un aumento del 3% en los precios, superando las expectativas previas, donde se había anticipado un incremento del 2,5%. Este patrón no solo se limita al presente, sino que las proyecciones a largo plazo también son preocupantes; los analistas sugieren que en 2026, el aumento de precios podría ser incluso mayor que el de 2025. Con estas cifras, el panorama inflacionario se torna cada vez más sombrío, evidenciando la dificultad del país para controlar el fenómeno inflacionario en un contexto global incierto.
Las previsiones hacia el futuro indican que la inflación no logrará descender por debajo del 2% mensual hasta agosto, tres meses más tarde de lo que se esperaba en informes anteriores. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) podría acumular un incremento del 29,8% para el año 2026, un aumento considerable en comparación con las expectativas iniciales de un 22,4%. Este escenario lleva a muchos economistas a cuestionar las medidas implementadas para combatir la inflación y a demandar acciones más efectivas que logren estabilizar la economía nacional.
En cuanto al dólar, los analistas han moderado nuevamente sus proyecciones en marzo, un contexto que ha sido caracterizado como de “pax cambiaria”. La mediana de las estimaciones coloca al dólar mayorista en $1.420 para el promedio de abril de 2026, lo que representa un recorte de $32 en comparación con el informe anterior. Aun así, las nuevas proyecciones sugieren que el dólar alcanzará los $1.700 en diciembre de 2026, lo que implicaría un aumento interanual del 17,4%. Este crecimiento es notablemente inferior al aumento de precios proyectado, lo que genera inquietud sobre la capacidad del tipo de cambio para reflejar la realidad económica del país.
El Producto Bruto Interno también ha sido objeto de análisis en este nuevo informe, con un crecimiento anual estimado del 3,3% para marzo, lo que representa una ligera disminución de 0,1 puntos porcentuales en comparación con el REM anterior. Las expectativas indican que, en el segundo trimestre, la economía podría experimentar una mejora del 0,8% respecto al primer trimestre, aunque este dato también se ha visto recortado en 0,1 puntos porcentuales en relación con el informe de febrero. Estos datos sugieren que, a pesar de los esfuerzos por recuperar la estabilidad económica, la incertidumbre sigue presente y la recuperación podría ser más lenta de lo esperado.



