En un histórico encuentro que quedará grabado en la memoria del fútbol sudamericano, Paraguay consiguió este lunes una victoria épica ante Alemania, tetracampeona del mundo, al eliminarla en la tanda de penales durante los 16avos de final del Mundial 2026. Dirigidos por Gustavo Alfaro y con una destacada actuación del arquero de San Lorenzo, Orlando Gill, la Albirroja avanza a los octavos de final, donde esperará al vencedor del duelo entre Francia y Suecia.
El partido comenzó con una dinámica intensa, donde Paraguay logró abrir el marcador a los 42 minutos gracias a un gol de cabeza de Julio Enciso, que llegó tras un preciso centro de Matías Galarza Fonda. Este tanto desató la euforia en el banco paraguayo, pero también marcó el inicio de un periodo de presión por parte de los alemanes, que buscaron rápidamente la igualdad. En el segundo tiempo, la insistencia de Alemania se vio recompensada cuando Kai Havertz empató el encuentro a los 54 minutos con un sólido remate de cabeza, que evidenció la capacidad ofensiva de los teutones.
A pesar del empate, la Albirroja no se dejó amedrentar y mantuvo una defensa sólida, mientras buscaba oportunidades para contraatacar. En una de las primeras acciones del partido, Enciso ya había mostrado su potencial al ejecutar un tiro de esquina que casi termina en gol, pero el disparo de Junior Alonso fue detenido por el arquero Manuel Neuer. Aunque Alemania dominó la posesión en la primera mitad, no logró concretar sus oportunidades en remates directos al arco de Gill, lo que dejó la puerta abierta para que Paraguay tomara la delantera.
Con el avance del encuentro, Alemania continuó buscando el control del balón y la Albirroja se vio obligada a adoptar un planteo más defensivo, lo que permitió que los sudamericanos tuvieran algunas ocasiones de gol. A pesar de la presión ejercida por el equipo europeo, los jugadores paraguayos demostraron una gran capacidad para resistir y se mantuvieron firmes en su estrategia, lo que les permitió llegar al tiempo suplementario sin ceder más goles.
En el alargue, el juego se tornó más tenso y estratégico. A los 103 minutos, Jonathan Tah parecía haber puesto a Alemania en ventaja, pero el VAR intervino y anuló el gol debido a una falta previa sobre Gill. Este momento fue crucial, ya que mantuvo viva la esperanza paraguaya de avanzar, que se vio reflejada en su espíritu combativo y en su búsqueda de oportunidades de contraataque.
Finalmente, el desenlace llegó a través de la tanda de penales, donde Paraguay mostró una gran fortaleza mental y precisión. Con el desahogo de haber llegado tan lejos, cada jugador asumió la responsabilidad y, gracias a una destacada actuación de Gill, la Albirroja logró el triunfo en esta instancia decisiva. Este triunfo no solo representa un avance en el torneo, sino que también se inscribe en la historia del fútbol como un momento de gloria para el deporte paraguayo, que espera seguir sorprendiendo en su camino hacia la gloria mundial.



