El mercado internacional del oro se encuentra en un momento crucial durante este año 2026. Luego de un ascenso sin precedentes que llevó el valor del metal precioso a alcanzar un récord histórico de 5.595,42 dólares por onza el 29 de enero, ha entrado en una fase de consolidación técnica. Actualmente, con cotizaciones que rondan los 4.150 dólares la onza, el sector se interroga si este ciclo alcista ha llegado a su fin o si simplemente estamos ante una pausa estratégica que podría ofrecer nuevas oportunidades a los inversores.

La consultora Criteria ha emitido un análisis claro y contundente sobre esta situación. Según su evaluación, la corrección del 26% que ha experimentado el oro no representa un cambio de tendencia, sino que se presenta como una oportunidad excepcional para ingresar al mercado. En un informe detallado preparado por el analista Maximiliano Svriz Levato y dirigido a Energy Report, se analizan los factores que sustentan el valor del oro, afirmando que esta corrección a corto plazo no altera la tendencia estructural positiva del metal.

A pesar de la reciente corrección, el oro continúa mostrando resultados sobresalientes, con un alza del 23% en el último año y un asombroso incremento del 134% en los últimos cinco años. Este rendimiento destaca su atractivo como refugio seguro en tiempos de incertidumbre económica y geopolítica. En este contexto, se ha observado un notable cambio en la naturaleza de la demanda de oro, que ha pasado de ser principalmente impulsada por la especulación financiera a convertirse en una necesidad geopolítica esencial para muchos estados.

Las reservas mundiales de oro ascienden a aproximadamente 36.582 toneladas, incluidos 2.814 toneladas en manos del Fondo Monetario Internacional. Este contexto subraya la creciente importancia del oro como un activo estratégico para naciones que buscan proteger su estabilidad económica ante las fluctuaciones del mercado internacional y las tensiones geopolíticas. Según datos de Criteria, las compras netas por parte de bancos centrales alcanzaron las 863 toneladas en 2025, marcando el cuarto año consecutivo en que se superó la barrera de las 800 toneladas anuales, un claro indicador de un cambio significativo en la dinámica del mercado.

Este aumento en las compras de oro por parte de entidades soberanas se puede atribuir a un cambio geopolítico profundo. La estrategia de desdolarización, impulsada en parte por la congelación de reservas rusas en 2022, ha llevado a muchos bancos centrales a revalorizar el oro como un activo seguro contra sanciones y crisis económicas. El informe destaca el papel activo de compradores institucionales, con Polonia emergiendo como el mayor comprador por dos años consecutivos, acumulando 45 toneladas en el primer cuatrimestre de 2026 tras haber adquirido 102 toneladas en 2025.

Otro actor clave en este escenario es el Banco Popular de China, que ha estado ampliando sus reservas oficiales durante 18 meses consecutivos. En lo que va del año, China ha sumado 22 toneladas a sus tenencias, operando en un contexto de demanda local intensa, lo que se evidencia en el premium que presentan las operaciones en el mercado interno. Esta tendencia de compra por parte de naciones soberanas, tal como se ilustra en los gráficos de Criteria, resalta la búsqueda de protección frente a sanciones y la inestabilidad cambiaria en el contexto global.

En un contraste notable, Rusia se ha posicionado como el mayor vendedor neto de oro del año, con una reducción de 22 toneladas en sus reservas. A nivel general, el sentimiento en torno al oro es abrumadoramente positivo, con un 89% de los bancos centrales encuestados por el World Gold Council (WGC) expresando una perspectiva optimista sobre su futuro. En consecuencia, el oro no solo sigue siendo un refugio seguro, sino que también se postula como una alternativa viable para quienes buscan diversificar sus portafolios en un entorno económico incierto.