La reciente mejora en el panorama financiero internacional ha tenido un impacto notable en la economía argentina. La distensión en el conflicto bélico de Oriente Medio ha contribuido a una recuperación histórica de los índices bursátiles en Wall Street. Esta situación ha generado un efecto mixto en las acciones locales, aunque ha sido favorable para la deuda soberana del país, lo que ha llevado a una disminución en el riesgo país y en la cotización del dólar.

En la semana que culminó, el índice tecnológico Nasdaq alcanzó un récord de 24.468 puntos, con un aumento del 7,1% en comparación con la semana anterior. Por su parte, el S&P 500 logró superar por primera vez la barrera de los 7.100 puntos, cerrando con un incremento del 4,7%. Estos datos reflejan un clima de optimismo entre los inversores, quienes están confiando en una estabilización económica a nivel global.

Un factor clave en esta tendencia ha sido la caída del precio del petróleo intermedio de Texas (WTI), que se desplomó un 11,5% el pasado viernes, alcanzando los USD 83,85 por barril. Este descenso fue impulsado por el anuncio del ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, sobre la reapertura del Estrecho de Ormuz al tráfico comercial, en un contexto de alto el fuego con Estados Unidos. En consecuencia, el WTI acumuló una pérdida de USD 12,72 por barril durante la semana, lo que representa una disminución del 13,2%. En comparación, el precio del crudo se había situado en USD 71,23 por barril en la primera sesión tras el inicio de la ofensiva estadounidense e israelí contra Irán, lo cual marcó una caída del 15,1%.

A pesar de estos movimientos en el mercado internacional, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires registró una caída en el S&P Merval del 3,7% en pesos, situándose en 2.889.185 puntos. Cuando se mide en dólares a través del “contado con liqui”, la baja fue del 2,9%. En este marco, las acciones de YPF se vieron afectadas, con un descenso del 7% hasta los USD 40,59, mientras que otras empresas del sector energético también experimentaron caídas significativas. Sin embargo, algunas compañías como Grupo Galicia y Mercado Libre lograron incrementos en sus cotizaciones, lo que sugiere un comportamiento dispar en el mercado accionario local.

El contexto financiero ha estado marcado por varios anuncios alentadores esta semana. El Fondo Monetario Internacional (FMI) comunicó un acuerdo preliminar sobre la segunda revisión del programa de facilidades extendidas con Argentina, lo que podría facilitar un desembolso de USD 1.000 millones una vez que sea aprobado por el Directorio. Por otro lado, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han ofrecido garantías de financiamiento por USD 2.500 millones, a las que se podría sumar la Corporación Andina de Fomento (CAF). Estos desarrollos han generado un clima de confianza entre los inversores.

En este escenario, los bonos soberanos argentinos han mostrado un comportamiento positivo, con incrementos de alrededor de un dólar y medio en la semana. Esto ha llevado a una compresión de los rendimientos, que se sitúan por debajo del 8% en los bonos de corto plazo y alrededor del 9,4% en los de largo plazo. El riesgo país, medido por JP Morgan, se acercó a los 500 puntos básicos, alcanzando 506 unidades el viernes por la mañana, lo que representa una reducción de 32 puntos desde el viernes anterior.

A nivel local, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que la inflación minorista se elevó al 3,4% en marzo, la cifra más alta desde marzo de 2025. Este dato refleja la complejidad del proceso inflacionario en Argentina, que presenta desafíos significativos para el gobierno. La reducción sostenida de la inflación es un objetivo ambicioso, considerando el contexto económico del país, lo que implica que será un proceso difícil y no lineal, que podría requerir medidas más contundentes para estabilizar la economía y el tipo de cambio.