Un reciente estudio del Bank of America Institute ha revelado que los hábitos de consumo de la generación Z y los millennials en Estados Unidos están experimentando un cambio significativo. Según el informe, el consumo de alcohol ha alcanzado niveles históricos bajos, mientras que la preferencia por actividades físicas está en su punto más alto. Este fenómeno, denominado “La Gran Moderación” por algunos analistas, va más allá de la simple abstinencia y refleja una tendencia hacia un estilo de vida más saludable y una nueva forma de socializar.

El informe detalla que el gasto en bebidas alcohólicas como parte del presupuesto familiar se encuentra en su nivel más bajo en 40 años, no por la inflación, sino por una real disminución en la compra y consumo de alcohol. Los datos obtenidos de 70 millones de cuentas de tarjetas de crédito y débito confirman esta tendencia. Mientras que las ventas en tiendas de licores han disminuido un 5% en comparación con el año pasado, el gasto en bares ha crecido un 4%, lo que indica un cambio en las experiencias que buscan los jóvenes, quienes prefieren espacios que ofrecen opciones de bebidas sin alcohol y actividades sociales.

El economista Joe Wadford destacó que, aunque los jóvenes disfrutan de salir y socializar, optan por no beber. Esta tendencia de moderación se manifiesta también en la diferencia generacional: mientras que el consumo excesivo de alcohol ha aumentado entre las personas mayores de 50 años, aproximadamente 3,9 millones de jóvenes entre 21 y 34 años han reducido su ingesta de alcohol en la última década. Por el contrario, en la generación Z, la inversión en gimnasios y actividades deportivas ha crecido cerca del 9%, superando el aumento en el consumo de bares, que se sitúa por debajo del 4%. Estas cifras reflejan un cambio de paradigma en la forma en que los jóvenes viven su tiempo de ocio y bienestar.