La reciente decisión del presidente Javier Milei de reducir las retenciones al trigo y la cebada ha generado reacciones mixtas en el sector agropecuario. Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), se mostró sorprendido pero optimista ante este anuncio, reafirmando un reclamo histórico del sector: "Apuntamos a que las retenciones sean cero". Este anuncio no solo marca un cambio en la política tributaria del gobierno, sino que también refleja una apertura al diálogo con los actores del campo, algo que no siempre había sido el caso en administraciones anteriores.
El jueves, durante un evento en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Milei comunicó que las retenciones al trigo y la cebada pasarán del 7,5% al 5,5% a partir de junio de 2026. Además, la retención a la soja se verá reducida en un esquema gradual que comenzará en enero de 2027. Este es el cuarto ajuste en las retenciones que se anuncia desde que Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, lo que sugiere un enfoque más amigable hacia el sector agropecuario, que históricamente ha sido un pilar de la economía argentina.
Pino comentó sobre el impacto positivo que podría tener esta reducción en la producción agrícola, afirmando que la baja en las retenciones puede estimular la producción, lo cual beneficiaría a toda la economía nacional. Sin embargo, también advirtió que esto no es suficiente y que se requieren reformas más amplias. "Falta mucha infraestructura; la mala infraestructura incrementa los costos de producción en Argentina", apuntó, subrayando la necesidad de mejorar el contexto en el que operan los productores.
A pesar de su solicitud de eliminar completamente las retenciones, Pino reconoció que el actual gobierno cuenta con un equipo que comprende las necesidades del sector agropecuario. El líder de la SRA destacó que la relación entre la sociedad y el campo ha mejorado, lo que sugiere un cambio en la percepción pública hacia la producción agropecuaria. Según Pino, la clave para un futuro más próspero radica en la cooperación entre el gobierno y el sector rural, donde ambos lados deben trabajar juntos para alcanzar objetivos comunes.
En cuanto a las proyecciones de producción, Pino se mostró optimista al anticipar que se espera una excelente cosecha. Sin embargo, el futuro de la agricultura en Argentina depende de la implementación efectiva de políticas que no solo aborden las retenciones, sino también otros aspectos críticos que afectan la rentabilidad de los productores. La capacidad del gobierno para crear un entorno favorable será crucial en el corto y mediano plazo.
Milei, en su discurso, enfatizó la importancia de reducir la presión tributaria y achicar el tamaño del Estado, refiriéndose a los impuestos como "un robo". Esta filosofía económica se refleja en su propuesta de eliminar gradualmente los derechos de exportación en diversas industrias, incluidas la automotriz y la petroquímica, lo que podría resultar en un alivio significativo para varias ramas productivas. A medida que el gobierno avanza con estas reformas, la expectativa en el sector agropecuario es que puedan generar un impacto positivo en la competitividad del país en el mercado internacional.



