Una mujer de 54 años ha logrado un fallo judicial favorable en la ciudad de Mercedes, luego de presentar una demanda contra su padre biológico, quien tiene 83 años, por no haberla reconocido de manera voluntaria. El Juzgado en lo Civil y Comercial Nº 8 dictó una sentencia que ordena al demandado el pago de una indemnización de diez millones de pesos, más los intereses correspondientes, al considerar que la falta de reconocimiento paterno ha ocasionado a la demandante sufrimientos y problemas emocionales desde su infancia.

La reclamante inició esta acción en octubre de 2023, representada por su abogado, tras haber obtenido previamente una sentencia que validó su filiación biológica. En su reclamo, argumentó que la ausencia de reconocimiento legal desde su nacimiento hasta la actualidad le ha causado daños significativos, no solo a nivel personal, sino también debido a la prolongación del proceso judicial que tuvo que enfrentar para finalmente obtener el reconocimiento que le corresponde.

Según los documentos presentados ante el tribunal, la mujer nació en 1972 y fue registrada como hija del esposo de su madre en ese momento. A lo largo de su vida, diferentes familiares y conocidos comenzaron a insinuar que su verdadero padre era otra persona, quien se presentaba en el entorno familiar como “tío”. Esta revelación se confirmó más tarde por su madre y por el hombre que figuraba en su acta de nacimiento, cuando la reclamante alcanzó la adultez y comenzó a cuestionar su identidad.

En 2015, el supuesto padre biológico admitió su relación con la demandante en una conversación telefónica y expresó su disposición a formalizar el reconocimiento, pero a pesar de su intención, no se llevaron a cabo los trámites legales necesarios. Esta falta de acción dejó a la mujer en una situación de incertidumbre, que se agravó por la intervención de familiares del demandado que interfirieron en el proceso.

Ante la falta de avances, en mayo de 2016, la mujer decidió presentar una acción de filiación en la Justicia de Familia. A lo largo del proceso, el caso pasó por diferentes etapas judiciales, hasta que en febrero de 2019 se alcanzó un acuerdo entre las partes, donde el demandado reconoció su paternidad. Este acuerdo fue finalmente homologado por el tribunal en junio de 2023, lo que significó un importante avance en la vida de la reclamante, quien aún debió lidiar con el hecho de que el hombre que figuraba en su acta de nacimiento fue desplazado de esa responsabilidad.

La demanda señalaba que el daño sufrido por la mujer estaba directamente relacionado con los años en que el demandado, a pesar de conocer su paternidad, evitó realizar los trámites legales apropiados. Esto forzó a la reclamante a atravesar un proceso judicial que duró más de seis años, en el que su identidad fue objeto de indefinición y la necesidad de mantener su vínculo biológico en secreto, sin el reconocimiento público y legal que le correspondía.

El expediente revela que el comportamiento del demandado osciló entre la evasión y una cordialidad superficial, sin nunca llevar a cabo un reconocimiento público. La mujer vivió con la expectativa de que su padre biológico formalizara el vínculo, una expectativa que nunca se cumplió de forma natural. Durante el proceso de filiación, el demandado también evitó realizarse un examen de ADN en un contexto privado, lo que prolongó aún más la resolución del conflicto. Solo tras la intervención de la justicia y luego de varias demoras, se formalizó el reconocimiento que tanto tiempo había esperado.