La creciente morosidad en los préstamos al consumo ha repercutido de manera significativa en la rentabilidad de los bancos argentinos, especialmente en el sector privado. Durante el segundo semestre de 2025, estos bancos experimentaron un descenso notable en su rentabilidad, una tendencia que se prevé continuará en el presente año. Aunque la rentabilidad general del sistema bancario ha estado bajo presión, los bancos privados se han visto más afectados que sus contrapartes estatales, que cuentan con ventajas como el acceso a fondos provenientes de cuentas sueldo y depósitos gubernamentales, recursos que escasean para las entidades privadas.

Un informe elaborado por la consultora CML&A, liderada por Pablo Curat, exdirector del Banco Central de la República Argentina (BCRA), revela que la rentabilidad sobre el capital (ROE) de los bancos argentinos se desplomó del 11% en el segundo semestre de 2024 al 4% en igual período de 2025. Esta caída es el resultado directo del deterioro en la capacidad de pago de los deudores, una problemática que afecta especialmente a los préstamos al consumo. Según el análisis, de 73 entidades financieras evaluadas, el 40% reportó un ROE real negativo, siendo los bancos privados, tanto mayoristas como minoristas, los más perjudicados.

Entre las entidades que han registrado resultados deficitarios, se encuentran muchas de las instituciones financieras digitales que, a pesar de su enfoque en la modernización y la tecnología, no han logrado escapar a la crisis. En contraste, las compañías financieras que operan en el ámbito de los créditos prendarios, como las vinculadas a automotrices, han mostrado una mejor performance, alcanzando un ROE del 39%. Este fenómeno resalta la importancia de las garantías reales en un contexto donde la morosidad ha alcanzado niveles preocupantes.

El análisis de CML&A también destaca a las entidades con mejor rendimiento durante el último semestre de 2025. Naranja, PSA, Rombo y Fiat lideran el ranking con ROE anualizados que oscilan entre el 46% y el 68%. Por otro lado, los bancos privados como Ualá Bank y Columbia se encuentran entre los más golpeados, reflejando así la disparidad en la salud financiera del sector. Esta situación plantea un desafío para los bancos que se han enfocado en el crédito al consumo, ya que su modelo de negocio depende en gran medida de la capacidad de sus clientes para cumplir con los pagos.

Curat señala que los bancos públicos, a diferencia de los privados, cuentan con un respaldo más sólido gracias al fondeo de cuentas sueldo, lo que les otorga una ventaja competitiva en la recuperación de préstamos. Esto se traduce en una mayor efectividad en la cobranza y una menor exposición a la morosidad. En este sentido, el panorama es completamente distinto para los bancos privados, que enfrentan un contexto de incertidumbre y riesgo crediticio elevado.

Además, el informe menciona diversas operaciones en el sistema financiero, tales como las capitalizaciones de Ualá, la venta del Banco Sáenz al Macro y otras transacciones que reflejan la reconfiguración del sector. Estas dinámicas son indicativas de un mercado en transformación, donde los bancos deben adaptarse a las nuevas realidades económicas y a un entorno cada vez más competitivo. La falta de garantías en algunos segmentos de préstamos, a menudo otorgados con un simple DNI y una factura de servicios, incrementa el riesgo de impago y, por ende, la presión sobre la rentabilidad.

En conclusión, la morosidad en los créditos de consumo ha generado un impacto negativo considerable en la rentabilidad de los bancos privados en Argentina, creando un escenario complejo que requiere atención urgente. La diferencia en la situación de las entidades se refleja no solo en sus resultados financieros, sino también en la capacidad de adaptarse a un entorno cambiante donde el riesgo crediticio es cada vez más pronunciado. La tendencia sugiere que, a menos que se implementen medidas efectivas para mitigar la morosidad, la rentabilidad del sector privado podría seguir viéndose afectada en los próximos meses.