El reciente informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) ha revelado que durante el segundo semestre de 2025 la pobreza en Argentina se ha establecido en un 28,2%, mientras que la indigencia se sitúa en un 6,3%. Esta cifra marca la disminución más notable en los últimos siete años, representando una baja interanual de 9,9 puntos porcentuales en comparación con el mismo periodo del año anterior, cuando el índice alcanzaba un alarmante 38,1% de la población. Este descenso es significativo, ya que implica que aproximadamente 13,5 millones de argentinos actualmente viven bajo la línea de pobreza, de una población total que se estima en 47,9 millones, y 3 millones de ellos se encuentran en situación de indigencia, lo que también representa un alivio en un contexto económico complejo.
El impacto de estos datos ha sido inmediato en el ámbito gubernamental, donde los principales referentes de La Libertad Avanza, la coalición que lidera el presidente Javier Milei, han expresado su satisfacción a través de diversas plataformas de comunicación. En su cuenta de X, Milei compartió un mensaje que enfatiza la continuidad de la tendencia a la baja en la pobreza, subrayando que "la pobreza sigue bajando. Dato no relato. MAGA!". Este mensaje también fue respaldado por la ministra de Capital Humano, Sandra Petovello, quien se unió a la celebración del logro en su propia cuenta oficial.
El análisis del ministro de Economía, Luis Caputo, también ha sido contundente al referirse a los resultados del informe. Caputo destacó que "la pobreza es la más baja en más de siete años", haciendo énfasis en la notable caída interanual y contrastándola con el pico alcanzado a principios de la administración actual. En su declaración, el ministro puntualizó que, comparando con el primer semestre de 2024, la pobreza experimentó una drástica reducción, destacando que el descenso fue de 24,7 y 11,8 puntos porcentuales en pobreza e indigencia, respectivamente. Esta tendencia sugiere un cambio en la dinámica social y económica del país, lo que podría ser interpretado como un signo de recuperación.
Además, Caputo atribuyó esta notable disminución a un crecimiento económico sostenido, así como a un proceso de desinflación que ha permitido la implementación de programas sociales más eficientes y directos, eliminando intermediarios desde el inicio de la gestión. Esta estrategia ha sido clave para lograr que los beneficios lleguen directamente a quienes más lo necesitan, generando un impacto positivo en la calidad de vida de millones de argentinos.
Por su parte, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, también se pronunció al respecto, afirmando que "la pobreza cayó al 28,2% en el segundo semestre del 2025", calificando este dato como el más bajo en siete años. Su mensaje breve y contundente refleja la satisfacción del gobierno ante estos resultados, que parecen alinearse con los objetivos establecidos al inicio de la gestión.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, complementó el análisis al señalar que la reducción en los índices de pobreza está acompañada de una disminución en la inflación y un crecimiento económico sostenido. En sus palabras, subrayó que se están implementando políticas de ayuda social más inteligentes, lo que debería haber sido la norma desde un principio, en un intento por reforzar el compromiso del gobierno con el bienestar de la población.
La cifra de pobreza del segundo semestre de 2025 confirma una tendencia de disminución sostenida desde el punto más alto registrado a comienzos de 2024, cuando la pobreza había alcanzado un alarmante 52,9% tras una devaluación y un abrupto aumento en la inflación. Desde entonces, los datos han mostrado una recuperación gradual, pasando por un 38,1% en el segundo semestre de 2024 y un 31,6% en la primera mitad de 2025. Este panorama, aunque aún desafiante, ofrece indicios de que las políticas implementadas están comenzando a dar sus frutos.



