El mes de mayo se cerró con un panorama optimista para las inversiones en Argentina, donde tanto las acciones como los bonos experimentaron un notable incremento en sus rendimientos. Este periodo se destacó como uno de los más exitosos del año, impulsado por un renovado interés en el riesgo por parte de los inversores, resultados financieros de los bancos que superaron las proyecciones y una disminución en el riesgo país, que descendió por debajo de los 500 puntos básicos por primera vez en varios meses.

Las acciones argentinas se posicionaron como una de las alternativas más rentables, con aumentos que llegaron hasta el 29% en dólares. A su vez, los bonos ajustables por CER reafirmaron su predominancia en las estrategias de inversión en pesos, especialmente para el año 2026. Este desempeño favorable se produjo en un entorno donde la estabilidad cambiaria proporcionó un respiro a los inversores, aunque el mercado se prepara para un junio más cauteloso, atento a factores como la inflación, la coyuntura política y las señales del exterior.

El índice S&P Merval, que mide el rendimiento de las acciones más representativas del mercado local, avanzó un 11,8% en pesos y un 12,7% en dólares, recuperándose de una caída del mes anterior en la que había registrado pérdidas del 5,5% y 7,2% respectivamente. Este giro positivo evidencia un cambio significativo en la confianza del mercado y refleja la capacidad de las acciones argentinas para adaptarse a las circunstancias cambiantes de la economía.

Simultáneamente, el riesgo país experimentó una reducción de cerca de 80 puntos básicos, finalizando en 493, una cifra que se aproxima a los mínimos alcanzados a principios de año. Esta disminución ha reavivado el debate sobre la posibilidad de reabrir el mercado voluntario de deuda, lo que podría facilitar el acceso a financiamiento externo para el país. El cambio en la percepción de riesgo no se atribuye a un único factor, sino que resulta de una combinación de indicadores económicos que mejoraron el clima inversor.

Durante mayo, se destacaron tres elementos clave que contribuyeron al optimismo en el mercado: un crecimiento más robusto de la actividad económica, un aumento significativo en las reservas y una lectura de inflación que se percibió como menos desfavorable. Según datos del INDEC, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró un crecimiento interanual del 5,5% y un 3,5% mensual desestacionalizado en marzo, alcanzando un máximo histórico. Este avance fue impulsado principalmente por el sector agropecuario, que registró un incremento del 17,9% en comparación con el año anterior, seguido de la minería con un 16,3%.

Otro aspecto relevante fue la aprobación de la segunda revisión del programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que habilitó un desembolso complementario de 1.000 millones de dólares. Según el Grupo SBS, este avance se interpretó como una señal positiva para la narrativa crediticia del país, aunque no elimina todos los riesgos a mediano plazo. En este contexto, la decisión de la agencia Fitch de elevar la calificación soberana de Argentina a B- desde CCC+ fue un acontecimiento crucial, abriendo potencialmente las puertas al mercado internacional de deuda, aunque con limitaciones evidentes.

La reacción del mercado ante esta mejora fue inmediata y contundente. El Merval experimentó un aumento del 4,2% el día del anuncio, mientras que los American Depositary Receipts (ADRs) llegaron a subir hasta un 10%. Los bonos Globales también mostraron avances significativos, liderados por el GD41. Este contexto favorable ha reinstalado el interés por el carry en pesos, y desde Quantum Finanzas se resaltó que la reciente apreciación nominal del tipo de cambio en relación con el dólar estadounidense ha influido en las decisiones de inversión de los actores del mercado.