La Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) se ha convertido en un pilar fundamental para más de 1,8 millones de emprendedoras en cinco naciones de América Latina. De este total, aproximadamente 280.000 son madres que han encontrado en el emprendimiento una manera de mejorar su calidad de vida y la de sus familias. Entre ellas, destacan historias inspiradoras como la de María Cachaña Calbuco, proveniente de Chile, así como Yocelin Veloz Angustina de la República Dominicana y Eleuteria Roque Noa de Perú. Estas mujeres coinciden en que sus hijos son la principal motivación detrás de sus iniciativas empresariales, y alientan a otras mujeres a no tener miedo y a perseguir sus sueños.
María Cachaña, originaria de Calbuco, una pintoresca localidad en el sur de Chile, ha desarrollado un exitoso negocio de gastronomía que refleja la realidad de muchas mujeres que, a través de sus microemprendimientos, contribuyen de manera significativa a la economía local. Para ella, la posibilidad de estar presente en la vida de sus tres hijos mientras gestiona su negocio es una de sus mayores satisfacciones. Su historia es un claro ejemplo de cómo la pasión y el deseo de brindar lo mejor a la familia pueden fusionarse en un proyecto exitoso y significativo.
La pandemia supuso un desafío considerable para María, quien vio cómo su negocio se detenía. Sin embargo, lejos de rendirse, optó por adaptarse a las circunstancias y decidió incursionar en el mundo digital a través de las redes sociales y el servicio de delivery. Junto a su esposo, se convirtió en una de las pioneras en ofrecer estas alternativas en su comunidad, un reflejo de su determinación y amor por la cocina, su verdadera pasión.
"Mis hijos fueron la principal motivación. No quería perderme sus momentos de crecimiento y, además, era necesario generar ingresos propios, ya que un solo salario no siempre es suficiente", comenta María. Su hija mayor, actualmente estudia Nutrición en la universidad, mientras que sus otros dos hijos, de 9 y 6 años, continúan su educación básica. El apoyo de su marido también ha sido crucial, dividiendo tareas entre la cocina y la distribución de pedidos, lo que ha permitido una mayor organización y eficiencia en el negocio.
Los productos que ofrece son representativos de la rica tradición culinaria del sur de Chile, incluyendo empanadas, tortillas y delicias típicas como los 'milcaos' y la 'chochoca', un platillo que se cocina enrollado en un palo sobre las brasas. Para María, cocinar no solo es un trabajo; es una forma de conectar con su cultura y transmitirla a la próxima generación. Su éxito ha superado sus expectativas iniciales, ya que actualmente vende en 12 locales, algo que jamás imaginó alcanzar.
El empoderamiento femenino es un tema central en la vida de estas emprendedoras. María anima a otras mujeres a dar el paso hacia el emprendimiento, afirmando que la valentía y la pasión son claves para alcanzar el éxito. "Es fundamental hacer lo que a uno le gusta. Encuentren su pasión y láncense al agua. Esto no solo beneficia a las mujeres, sino que también ayuda a nuestras familias a salir adelante", subraya.
Además, María es socia fundadora del banco comunal 'Los Millaray', una iniciativa del programa Fondo Esperanza que conecta a emprendedoras de diversos sectores para ofrecerse apoyo y acceder a microcréditos. La solidaridad y el sentido de comunidad son aspectos que destacan en su grupo, donde se apoyan mutuamente en momentos difíciles. "Estamos muy unidas. Cuando alguna enfrenta una dificultad, todas nos movilizamos para ayudar", concluye.
Historias como la de María, Yocelin y Eleuteria son ejemplos de cómo las madres emprendedoras en América Latina están transformando sus vidas y las de sus familias a través del trabajo y el empoderamiento. Estas mujeres no solo están generando ingresos, sino que también están sembrando las semillas del cambio en sus comunidades, inspirando a otras a seguir sus pasos y a nunca rendirse ante los desafíos que se presenten en el camino.



