El reciente anuncio del Ministerio de Economía ha revelado un cambio significativo en su enfoque de licitación. En primer lugar, se introducirá un nuevo bono en dólares, destinado a captar fondos para enfrentar los vencimientos programados para julio con bonistas privados. Además, se ha decidido no ofrecer instrumentos de tasa fija a corto plazo, lo que ha generado una notable compresión en la curva de tasas fijas, especialmente en los plazos más breves.
Al centrar la atención en la deuda en pesos, el próximo miércoles se presentará la Lecer, un instrumento indexado a la inflación con un plazo de 77 días, como el más corto. Esta decisión podría indicar que el Tesoro no adoptará un enfoque tan restrictivo en esta ocasión, ya que los tenedores de instrumentos a tasa fija podrían optar por no participar en las Lecer de corto plazo. Esta situación podría aumentar la liquidez del sistema y aliviar la presión sobre los rendimientos, según análisis del mercado.
Los expertos también han destacado que la estrategia del ministro Luis Caputo parece reflejar una intervención observada en la city hace días, donde se incrementaron los volúmenes operados en el corto plazo de tasas fijas para moderar los retornos. La clave estará en el nivel de rollover que el Tesoro logre validar. En la última licitación, se alcanzó un refinanciamiento del 123% de los vencimientos, lo que sugiere que la próxima licitación será crucial para entender el impacto en la liquidez y las tasas en pesos.



