La situación del salario medio anual en Argentina ha alcanzado niveles alarmantes, con un descenso cercano al 20% en términos reales desde 2018. Este fenómeno no solo ha sido evidente bajo la gestión de Javier Milei, sino que se ha gestado a lo largo de varios años de inestabilidad económica. Según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el país ostenta el triste privilegio de tener el peor desempeño salarial de la región en este periodo, lo que refleja una crisis que trasciende a los cambios de gobierno.
Los especialistas señalan que la caída en los salarios está íntimamente ligada a la situación macroeconómica del país. En palabras del economista Luis Campos, "Con semejante comportamiento macroeconómico, sería sorprendente que los salarios pudieran crecer o mantenerse estables". Esta apreciación es respaldada por Federico Pastrana, quien argumenta que la combinación de una crisis macroeconómica y un estancamiento del Producto Bruto Interno (PBI) por cápita ha sido devastadora. La población, que crece anualmente en un 1%, ha visto cómo sus ingresos se van erosionando sistemáticamente desde hace varios años.
El PBI argentino experimentó un crecimiento del 4,4% en 2025, luego de sufrir caídas del 1,3% en 2024 y del 1,6% en 2023. Estos números contrastan con el rebote del 10,4% en 2021 y el 5% en 2022, que se produjo tras los efectos devastadores de la pandemia, cuando la economía cayó un 9,9%. La gestión de Mauricio Macri también dejó su marca negativa, con un cierre de mandato que dejó al país en una situación precaria.
Desde 2017, los ingresos de los argentinos han estado en retroceso, con descensos significativos tras las crisis cambiarias de 2018-2019 y el impacto de la pandemia. La posterior aceleración inflacionaria ha continuado erosionando el poder adquisitivo, lo que ha llevado a una situación insostenible para muchas familias. Según análisis de Argendata, aunque después de salir de la Convertibilidad se lograron varios años de crecimiento, este proceso no se ha sostenido desde 2011, lo que ha derivado en una alternancia de años de crecimiento y otros de caída, con una tendencia general a la baja en los ingresos familiares desde 2017.
Los salarios del sector público han sido especialmente golpeados, con una caída real del 35,23% entre 2017 y 2025, según datos del INDEC. A excepción de 2017, cuando los salarios estatales se mantuvieron ligeramente por encima de la inflación, y de algunos años en la administración de Alberto Fernández, los ingresos del sector público han sufrido pérdidas significativas en los años siguientes. En el ámbito privado, la situación es igualmente preocupante, con una reducción del 18,94% en el poder adquisitivo en el mismo periodo.
La administración de Javier Milei, que recién comienza, ya ha acumulado un recorte real del 1,55% en los salarios privados, mientras que el sector público ha registrado una baja real de 0,76% al cierre de 2025. La situación en el sector privado es aún más dramática, con una caída del 2,13% en el mismo año. En el contexto de la gestión de Milei, ambos sectores han sufrido pérdidas acumulativas del 17,03% y 1,55%, respectivamente, evidenciando un deterioro generalizado del poder adquisitivo.
El panorama económico que enfrenta Argentina es desolador, marcando un desempeño salarial que se ubica en el último lugar de América Latina en los últimos ocho años. Mientras la región enfrenta un crecimiento promedio cercano al 2% anual, la mejora del empleo y la recuperación de los ingresos se tornan cada vez más difíciles. En este contexto, la necesidad de políticas efectivas que apunten a revertir esta tendencia se vuelve urgente para recuperar el bienestar de la población y estabilizar la economía del país.



