Este lunes 9 de marzo, los mercados financieros internacionales vivieron una jornada extremadamente volátil, marcada por la escalada del conflicto en Medio Oriente y las fluctuaciones del precio del petróleo, que inicialmente superó los 100 dólares por barril. El pánico inicial ante un posible impacto energético global se transformó a medida que avanzaba la rueda, cuando Wall Street logró revertir las pérdidas y cerrar en terreno positivo, impulsado por una caída en los precios del crudo tras declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La jornada comenzó con un fuerte incremento en los precios del petróleo, alcanzando niveles máximos intradiarios de 119,50 dólares para el Brent y 119,48 dólares para el WTI, lo que generó preocupaciones sobre un posible desabastecimiento. Sin embargo, la situación cambió drásticamente hacia el final de la rueda cuando Trump comunicó que la guerra con Irán podría estar cerca de una resolución y que su prioridad es evitar una subida prolongada en los costos energéticos. Esta declaración generó expectativas de intervenciones políticas que ayudaron a estabilizar el mercado.
A pesar del alivio momentáneo, los precios del petróleo se mantuvieron elevados, cerrando el Brent en 98,96 dólares y el WTI en 94,77 dólares, ambos en sus niveles más altos desde agosto de 2022. La jornada fue testigo de cómo los activos globales continúan reaccionando de manera intensa a los acontecimientos geopolíticos, y aunque se observó una recuperación, las dudas sobre la evolución del conflicto y sus repercusiones en la economía mundial permanecen latentes.



