La mayoría de los analistas prevé que el Banco Central Europeo (BCE) eleve este jueves las tasas de interés en 25 puntos básicos, hasta el 2,5%. La decisión respondería al repunte de las expectativas de inflación y no se descarta que la autoridad monetaria vuelva a incrementar la tasa de referencia antes de que termine el año.

El Comité Ejecutivo del BCE se reunirá en un contexto marcado por el recrudecimiento de los ataques cruzados en Oriente Próximo y por la cotización del barril de Brent, que se acerca a los 100 dólares. En ese escenario, la nueva medida supondría un endurecimiento de la política monetaria, en línea con la decisión adoptada en junio.

La inflación de la eurozona alcanzó el 3,3% en agosto, frente al 2,9% de julio. El aumento estuvo acompañado por una aceleración de los precios de la energía, cuya variación interanual pasó del 10,3% al 14,4%. En cambio, la inflación subyacente se moderó una décima y quedó en el 2,1%, un dato que muestra señales de contención en las expectativas inflacionarias.

Carsten Brzeski, director global de macroeconomía de ING Research, definió la eventual decisión como una “subida de tipos de precaución”, pese a que, según señaló, “al BCE no le guste el término”. A su entender, el banco central buscaría reforzar su credibilidad y anticiparse a posibles efectos indirectos o de segunda ronda derivados de la crisis de los precios de la energía. Con el petróleo todavía en niveles elevados y el riesgo de una nueva suba pronunciada del gas, la mayoría de los responsables de la política monetaria del BCE encontraría motivos suficientes para respaldar otro incremento.