Este miércoles, los bonos soberanos argentinos iniciaron la jornada con una tendencia a la baja, en un contexto global marcado por la cumbre entre los presidentes de Estados Unidos y China, Donald Trump y Xi Jinping, respectivamente. Esta reunión se desarrolla en medio de una serie de tensiones geopolíticas que incluyen la situación en el estrecho de Ormuz, donde continúan las incertidumbres que afectan el comercio mundial. En este entorno, el riesgo país argentina persiste por encima de los 500 puntos básicos, un reflejo de la desconfianza de los inversores en la sostenibilidad de la deuda nacional.

A pesar de la caída de los bonos, el índice S&P Merval experimentó una leve recuperación, alcanzando los 2.795.037,570 puntos. Entre las acciones que mostraron un rendimiento positivo se destacan Transener, Grupo Financiero Galicia y Banco Macro, con incrementos de 2,1%, 1,4% y 1,1% respectivamente. Sin embargo, los American Depositary Receipts (ADRs) argentinos operan en sentido opuesto, con pérdidas significativas en empresas como Cresud y Edenor, que se desplomaron un 2,6% y un 1,9% en el mercado internacional.

El riesgo país, que se sitúa en 510 puntos básicos, es un indicador clave para evaluar la percepción de riesgo de los inversores sobre la economía argentina. La caída en el valor de los bonos nacionales en la bolsa local y en los mercados internacionales también refuerza esta percepción negativa. En particular, los Bonares 2035 y 2038 son los que más sufrieron, reflejando una caída del 0,6% en sus precios. Esta situación revela la vulnerabilidad de Argentina frente a las condiciones económicas globales y locales, así como la incertidumbre que genera la política económica del nuevo gobierno.

En el ámbito internacional, las acciones tecnológicas mostraron un repunte impulsadas por los compradores que buscan oportunidades, especialmente en el sector de semiconductores, que continúa siendo un foco de interés para los inversores. Mientras tanto, el precio del petróleo experimenta fluctuaciones tras tres días de incrementos, en un contexto donde el estrecho de Ormuz permanece cerrado, lo que genera preocupaciones sobre la oferta de crudo a nivel mundial.

A nivel local, el martes se llevó a cabo la cuarta Marcha Federal Universitaria desde la asunción del presidente Javier Milei. Estudiantes y académicos exigieron al Gobierno que cumpla con la ley de financiamiento universitario, una normativa que fue aprobada por el Congreso y respaldada por la Justicia en diversas instancias. La presión social en este sector se hace evidente, en un contexto donde se espera que la Corte Suprema tome una decisión definitiva sobre la legalidad de la ley.

Por otro lado, el Tesoro nacional anunció el lunes las condiciones para la próxima licitación de deuda en pesos, programada para el 13 de mayo. En esta ocasión, se ofrecerá un único papel de tasa fija, junto a dos Boncer, dos duales CER/TAMAR y un dólar linked. La suma total de los pagos en esta licitación asciende a $9,4 billones, lo que refleja la complejidad del escenario fiscal argentino, donde la necesidad de financiamiento continúa siendo crítica y la incertidumbre económica no parece ceder.