Este miércoles, el dólar mayorista concluyó su jornada en 1.488 pesos, marcando una disminución de cuatro pesos o un 0,3% respecto al día anterior, donde había alcanzado un máximo histórico de 1.492 pesos. En el segmento de contado, se operaron USD 585,4 millones, reflejando la volatilidad que ha caracterizado al tipo de cambio en las últimas semanas. Este leve retroceso se produce en un contexto en el cual el dólar oficial ha acumulado una mejora de seis pesos, equivalente a un 0,4%, durante el mes de julio, y un total de 33 pesos, o un incremento del 2,3%, desde el inicio del año 2026.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha establecido un límite superior para su régimen de bandas cambiarias en 1.816,64 pesos, lo que sitúa al tipo de cambio oficial a 328,64 pesos por debajo de ese umbral, representando un 22,1% de margen para la libre flotación. Esta estrategia tiene como objetivo no solo estabilizar el mercado cambiario, sino también proporcionar un entorno más predecible para los operadores, quienes observan con atención el comportamiento del dólar mayorista, que se mantiene cerca de la barrera psicológica de los 1.500 pesos.

Gustavo Ber, economista del Estudio Ber, analizó la situación del mercado cambiario y comentó que la cercanía al umbral de 1.500 pesos podría influir en las decisiones de los operadores. Ber enfatizó la importancia de que este proceso de ajuste se lleve a cabo de manera ordenada, ya que un deslizamiento controlado podría facilitar que el BCRA continúe adquiriendo divisas, aunque sea a un ritmo más lento. La estacionalidad del mercado, que históricamente presenta una menor oferta de divisas, también juega un papel crucial en este escenario.

En el ámbito del dólar al público, se registró una disminución de cinco pesos, quedando su cotización en 1.510 pesos en el Banco Nación. De igual manera, el dólar blue experimentó un ajuste similar, descendiendo a 1.510 pesos tras haber alcanzado un pico de 1.520 pesos durante la jornada. Este movimiento en el tipo de cambio paralelo refleja la interacción entre la oferta y la demanda en un entorno de incertidumbre económica.

Por otro lado, el mercado de futuros mostró un comportamiento mixto, con caídas en los contratos de corto plazo y aumentos en aquellos que se extienden hasta noviembre de 2025 y más allá. En total, el volumen de operaciones se aproximó a un equivalente en pesos de USD 1.500 millones, con un interés abierto que supera los 3.700 millones de dólares. Según información de A3 Mercados, la postura más negociada para finales de julio cedió cuatro pesos, ubicándose en 1.498,50 pesos.

En un contexto más amplio, las reservas internacionales brutas del BCRA están cerca de alcanzar los 50.000 millones de dólares, cifra que no se veía desde septiembre de 2019. Este crecimiento se ha visto impulsado por el ingreso de préstamos garantizados por el Banco Mundial y el BID, que suman 3.200 millones de dólares. Federico Furiase, secretario de Finanzas, explicó que estos préstamos ofrecen condiciones más favorables en comparación con el financiamiento a través de los mercados internacionales, y serán utilizados para refinanciar parte de los vencimientos de capital del año 2027, sin que esto implique un aumento en la deuda pública.

Furiase también resaltó que el programa financiero para 2026 culminará con un colchón de 3.700 millones de dólares, lo que contribuirá a la acumulación de reservas y permitirá cerrar el programa financiero de 2027 con supuestos conservadores. Este enfoque es parte de un esfuerzo más amplio para gestionar las expectativas del mercado y asegurar la estabilidad cambiaria en un entorno de desafíos económicos persistentes. Así, el Gobierno busca equilibrar la necesidad de refinanciamiento con la estabilidad del tipo de cambio, en un momento donde la incertidumbre económica sigue presente.