Durante el mes de junio, el sector minorista de las pequeñas y medianas empresas (pymes) experimentó un incremento del 0,9% en sus ventas, en comparación con el mismo mes del año anterior, según los datos publicados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Sin embargo, al comparar los resultados intermensuales, se observó una disminución del 1,3%, lo que contribuyó a una caída acumulada del 2,5% en el primer semestre de 2023. Este panorama plantea desafíos significativos para el sector, que aún se recupera de los efectos adversos de la pandemia y otros factores económicos.
El aumento interanual en las ventas se atribuye en gran medida al impacto positivo del aguinaldo, que inyectó liquidez en los hogares, y al entusiasmo generado por el Mundial de fútbol. Este evento deportivo no solo elevó el consumo, sino que también motivó a los consumidores a gastar en productos relacionados con el evento, lo que benefició a varios rubros específicos. Sin embargo, a pesar de estos factores, la tendencia a largo plazo sigue siendo preocupante, ya que la caída intermensual sugiere que muchos comercios podrían enfrentar dificultades en los próximos meses.
Analizando el rendimiento por sectores, se identificaron cuatro rubros que lograron crecer en comparación con el año anterior. La perfumería lideró el crecimiento con un impresionante aumento del 9,5%, seguida por farmacia con un 5,4%, alimentos y bebidas con un 2,9%, y textil e indumentaria con un 1,9%. Por otro lado, sectores como bazar, decoración y muebles enfrentaron una baja del 3,1%, así como ferretería y materiales eléctricos, que cayeron un 2%, y calzado y marroquinería, que se redujeron en un 1%. Esta disparidad en el rendimiento sectorial revela la compleja realidad que atraviesa el comercio minorista argentino.
Un aspecto relevante de la encuesta realizada por CAME es la percepción de los comerciantes sobre su situación económica. El 50,1% de los encuestados manifestó que su situación se mantuvo estable en términos interanuales, lo que representa un leve aumento de 1,9 puntos respecto a mayo. Este cambio refleja una disminución en las evaluaciones negativas, ya que el porcentaje de comerciantes que consideró que su situación era desfavorable se redujo al 43,1%. A pesar de esta mejora en la percepción, el contexto económico sigue siendo incierto, lo que podría afectar las decisiones de inversión de los pequeños y medianos empresarios.
En lo que respecta a las expectativas a futuro, el 52,3% de los encuestados anticipa que su nivel de actividad se mantendrá sin cambios en el próximo año. Sin embargo, un 37,7% proyectó una mejora, aunque esta cifra representó una ligera baja de 1,1 puntos en comparación con la medición anterior. En contraste, el 10% de los comerciantes espera un empeoramiento en su situación. Este panorama de expectativas revela una cautela generalizada entre los empresarios, que prefieren no arriesgarse en un momento de incertidumbre económica.
Finalmente, el informe de CAME también destaca el crecimiento en las ventas online, que registraron un notable incremento interanual del 16,7% y un aumento intermensual desestacionalizado del 4,1%. Este comportamiento sugiere que, a pesar de las dificultades, el comercio electrónico continúa siendo una vía de crecimiento importante para los minoristas, permitiéndoles adaptarse a los cambios en los hábitos de consumo. Sin embargo, la convergencia de la temporada de ventas y el aguinaldo no fue suficiente para revertir la caída intermensual, lo que indica que el consumidor argentino sigue enfrentando limitaciones presupuestarias que lo llevan a priorizar compras específicas y a evitar la adquisición de bienes duraderos.



