Las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) juegan un rol fundamental en la estructura social y económica de Argentina, funcionando como un sistema inmunológico que protege y revitaliza a la comunidad. En un contexto donde el desempleo y la pobreza son problemas persistentes que afectan a millones, estas empresas representan una solución viable para combatir las patologías que amenazan el bienestar social.

Al igual que el sistema inmunológico del cuerpo humano, que se activa ante amenazas y se fortalece con cuidados adecuados, el entramado de PYMEs en el país necesita ser monitoreado y fortalecido. Actualmente, se carece de un seguimiento sistemático que permita evaluar su salud, incluyendo indicadores como la creación y cierre de empresas, la cantidad de empleados por firma y el acceso a financiamiento. Sin este tipo de control, es difícil anticipar crisis y diseñar políticas efectivas que respalden su crecimiento.

Para que las PYMEs cumplan su función de motor de desarrollo, es crucial que reciban las condiciones necesarias para operar de manera óptima. Esto incluye medidas que no solo faciliten su funcionamiento, sino que también les permitan lanzar nuevos proyectos y mantener el empleo en tiempos difíciles. Fortalecer a las PYMEs no es un lujo, sino una necesidad básica que garantizará su capacidad para enfrentar los desafíos y contribuir al progreso de la sociedad argentina.