La actividad industrial en Argentina ha vuelto a mostrar signos de debilidad en el mes de abril, según las proyecciones de la Unión Industrial Argentina (UIA). Este descenso, que se traduce en una caída interanual del 0,7% y una baja del 0,4% respecto a marzo en términos desestacionalizados, genera preocupación en el sector manufacturero. El informe, que forma parte de un estudio más amplio elaborado por el Centro de Estudios de la UIA (CEU), analizó diversos indicadores, incluyendo el consumo de energía, la producción sectorial y el comercio exterior, para ofrecer un panorama actual de la industria.
La UIA destacó que los primeros datos recopilados en abril reflejaron predominantemente una disminución en comparación con el mes anterior. Esta estimación se basa en información obtenida de cámaras empresariales, organismos tanto públicos como privados, así como consultas a líderes del ámbito industrial. El contexto actual evidencia un entorno complicado para la manufactura, lo cual podría anticipar desafíos adicionales en el corto plazo.
Entre los sectores más afectados se encuentra la industria automotriz, que ha experimentado una caída del 3,9% en la producción mensual, impulsada por una disminución en las ventas al mercado interno. Este sector también ha presentado un desempeño negativo en el acumulado del primer cuatrimestre de 2023, con una caída interanual del 18,6%, lo que refleja que se encuentra 12,1% por debajo de los niveles alcanzados en 2022. Esta tendencia negativa podría tener repercusiones en la cadena de suministro y en el empleo, poniendo en riesgo la recuperación económica esperada.
Otro indicador preocupante es la demanda de energía eléctrica por parte de los grandes usuarios industriales, que experimentó una caída del 2,9% en comparación con marzo. Sin embargo, al analizar el acumulado del primer cuatrimestre, se observa un aumento del 5,5% en comparación con el mismo período de 2022, lo que sugiere que, si bien hay una desaceleración, algunos sectores podrían estar mostrando signos de recuperación. Aún así, el consumo energético industrial se mantiene 4,6% por debajo de los niveles de 2022, lo que añade incertidumbre sobre la sostenibilidad de la actividad industrial.
La construcción, un sector clave para la economía, también ha mostrado resultados mixtos. Los despachos de cemento cayeron un 5,7% en abril, lo que contrasta con un aumento del 5% en el Índice Construya frente al mes anterior. Aunque este último indicador refleja un leve repunte, ambos continúan muy rezagados en comparación con años anteriores, con una caída del 22,5% en los despachos de cemento y un descenso acumulado del 30,3% en el Índice Construya respecto a 2022. Esta situación plantea interrogantes sobre la recuperación de la inversión en infraestructura y su impacto en el crecimiento económico.
Además, el sector de alimentos y bebidas también ha experimentado caídas significativas en abril. La producción láctea se redujo un 5,3%, la faena vacuna cayó un 4,5%, y la producción de bebidas disminuyó un 1,7%. Estos datos, incluidos en el informe de la UIA, refuerzan la idea de que la desaceleración de la actividad industrial es un fenómeno generalizado que afecta a múltiples sectores de la economía.
Por otro lado, el patentamiento de maquinaria industrial presentó un comportamiento diferente, con un aumento del 5,6% mensual en abril, aunque todavía enfrenta una caída acumulada del 3,8% en el primer cuatrimestre en comparación con 2022. La metalmecánica también ha sido un sector afectado, registrando una baja del 1,3% mensual y un retroceso del 6,2% en el año. En el ámbito internacional, el informe destaca un crecimiento en las exportaciones hacia Brasil, que aumentaron un 13,2% mensual, gracias a la mayor actividad relacionada con la cosecha y las exportaciones del sector automotor. Sin embargo, las liquidaciones del complejo agroindustrial cayeron un 7,9% en términos desestacionalizados respecto a marzo, lo que sugiere que los desafíos económicos persisten en el horizonte.



