La economía de plataformas en Argentina sigue en expansión, incorporando a cerca de un millón de trabajadores al mercado laboral. Este fenómeno, conocido como "uberización", se manifiesta principalmente a través de aplicaciones de delivery y transporte de pasajeros. Sin embargo, muchos de estos trabajadores se han volcado a este sector no por elección, sino como una forma de complementar sus ingresos ante la caída de salarios o la dificultad para encontrar empleo en un mercado cada vez más competitivo.

El crecimiento de estas plataformas ha generado un debate sobre su capacidad para absorber a un número creciente de trabajadores, especialmente aquellos que provienen de sectores más tradicionales. Las aplicaciones de transporte, como Uber, DiDi y Cabify, son las más relevantes en este contexto, cada una reportando un incremento significativo en la cantidad de conductores activos en sus plataformas. Por ejemplo, Cabify ha informado que cuenta con alrededor de 40.000 conductores registrados, lo que representa un aumento del 25% en comparación con el año anterior.

Por su parte, DiDi ha revelado que más de medio millón de personas han generado ingresos a través de su aplicación, lo que representa un crecimiento interanual del 48%. Este aumento se produce en un país donde aproximadamente el 40% del empleo es informal, lo que hace que estas plataformas se conviertan en una opción viable para quienes buscan generar ingresos de manera rápida y flexible. Según la compañía, para muchos de sus usuarios, este tipo de trabajo ha sido la principal fuente de ingresos en tiempos de incertidumbre económica.

Uber también ha compartido datos que indican que más de 350.000 personas obtuvieron ganancias a través de su plataforma en la Ciudad de Buenos Aires durante el último año. En el ámbito de la entrega de alimentos, PedidosYa reportó que en mayo de este año contaba con 64.000 repartidores activos, lo que representa un aumento del 4% en comparación con el inicio de 2026. Estos números reflejan un interés creciente por parte de la población en este tipo de empleo, aunque también plantean preguntas sobre la sostenibilidad de este modelo a largo plazo.

El caso de Rappi es notable, ya que la empresa colombiana informó que durante el año pasado un total de 151.874 personas realizaron al menos un pedido a través de su plataforma, lo que marca un impresionante incremento del 252% interanual. Sin embargo, la falta de comunicación sobre la cantidad de repartidores activos en este 2026 genera incertidumbre sobre la estabilidad de esta tendencia de crecimiento. Esta falta de datos precisos puede dificultar una evaluación objetiva sobre el estado del sector.

Un aporte importante a la discusión proviene del Sindicato de Base de Trabajadores por Aplicación (Sitrarepa), que estima que el número total de trabajadores en el sector podría alcanzar el millón. Según su secretaria general, Belén D'Ambrosio, este número se divide en aproximadamente 700.000 empleados dedicados al transporte de personas y 300.000 al de alimentos. Este panorama resalta la importancia de regular adecuadamente el sector y garantizar derechos laborales para quienes dependen de este tipo de empleo.

D'Ambrosio, quien también es trabajadora del sector, refleja la realidad de muchos argentinos que recurren a estas plataformas para complementar sus ingresos. A sus 34 años, ha experimentado la precariedad laboral de primera mano, habiendo tenido que recurrir a múltiples trabajos para sobrevivir. La recesión económica ha llevado a un aumento en el número de trabajadores en la calle, mientras que el consumo ha mostrado signos de estancamiento. La situación plantea desafíos significativos tanto para los trabajadores como para las políticas laborales en un contexto de transformación del mercado laboral.

En este escenario, se hace crucial analizar cómo la "uberización" del empleo puede coexistir con un mercado laboral sostenible y justo. La regulación del sector y la protección de los derechos de los trabajadores son temas que deben ser prioritarios en la agenda pública, ya que la economía de plataformas parece haber llegado para quedarse, pero su futuro dependerá de la capacidad de adaptarse a las realidades laborales del país.