La recaudación tributaria en Argentina durante el mes de junio alcanzó un total de 20 billones de pesos, lo que representa una disminución del 8% en términos reales. Este descenso se enmarca dentro de una tendencia negativa que había sido interrumpida en mayo, mes en el cual se había registrado un leve incremento del 1,7%, gracias a la entrada de pagos por el Impuesto a las Ganancias de las empresas. La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) ha compartido estos datos, que también reflejan un incremento del 23,7% en comparación interanual, aunque esta cifra debe ser tomada con cautela debido a la inflación que afecta al país.

El comportamiento de la recaudación en junio se vio influenciado en gran medida por la caída en los ingresos relacionados con el Comercio Exterior. En este contexto, ARCA destacó que los menores derechos de exportación fueron un factor determinante. Durante el mismo mes del año anterior, se había producido un ingreso extraordinario debido a la reducción temporal de los aranceles de exportación que regía hasta junio de 2025, por lo que la base de comparación se volvió desfavorable para este año. Esta situación resalta la volatilidad del contexto económico en el que se desenvuelven las actividades de comercio exterior.

La disminución de los derechos de exportación se debe también a la implementación de alícuotas más bajas, especialmente en productos agrícolas fundamentales como soja, trigo y maíz. Según el Decreto 877/2025, estas alícuotas han sido ajustadas a la baja en comparación con las vigentes en junio de 2025. Además, el Decreto 423/2026 estableció una reducción en la alícuota del trigo, que pasó del 7,5% en mayo de este año a un 5,5% en junio, lo que refuerza la tendencia a la baja en los ingresos por este concepto. La caída en las importaciones, a su vez, también ha afectado las cuentas fiscales, dado que las cifras del año anterior habían mostrado un crecimiento significativo.

Otro aspecto que ha impactado negativamente es el vencimiento especial establecido para la presentación y el pago del saldo de la declaración jurada de Ganancias y Bienes Personales, que se trasladó a julio de 2026. Esto ha generado un efecto de arrastre sobre la recaudación de junio, ya que muchos contribuyentes no realizaron su pago en este mes, lo que repercutió en los ingresos tributarios. Este factor es crucial en un contexto donde los plazos de pago y las regulaciones fiscales están en constante modificación, afectando la planificación de los contribuyentes y del propio Estado.

El Impuesto al Valor Agregado (IVA) también ha mostrado un rendimiento variado. En junio, la recaudación de este impuesto alcanzó 6,54 billones de pesos, lo que representa un aumento nominal del 28,2% en comparación con el año anterior. Sin embargo, esta cifra se encuentra en un contexto de inflación estimada en un 33,4% anual, lo que sugiere que el incremento en la recaudación no se traduce necesariamente en un crecimiento real. Los datos indican que el IVA Impositivo creció un 28,1% y el IVA Aduanero un 26,6%, pero es necesario analizar la baja actividad económica en sectores clave, como la industria y el comercio, que son fundamentales para el aumento de estos ingresos.

El Impuesto a las Ganancias, por su parte, reportó ingresos por 3,2 billones de pesos, lo que implica una mejora nominal del 11,3% respecto del año pasado. Sin embargo, ARCA advirtió que la prórroga del vencimiento de la presentación de la declaración jurada ha influido negativamente en este resultado. En el año anterior, el vencimiento correspondiente al período fiscal 2024 se había producido en junio, lo que generó una diferencia significativa en la comparación de ingresos.

Finalmente, el Impuesto a los Débitos y Créditos bancarios registró una recaudación de 1,4 billones de pesos, con un aumento del 33,2%, que se alinea con la inflación del período. Este crecimiento sugiere que, a pesar de la caída general en la recaudación, ciertos tributos logran mantenerse a flote, aunque es evidente que el panorama económico del país sigue siendo complejo y lleno de desafíos. En este contexto, se torna esencial que las autoridades fiscales trabajen en estrategias que permitan aumentar la eficiencia recaudatoria y estimular el crecimiento económico, para revertir la tendencia negativa que se ha observado en los últimos meses.