La situación de la pobreza en Argentina atraviesa un contexto complejo que pone en alerta a los economistas y al gobierno de Javier Milei. En los últimos meses, diversos indicadores económicos han comenzado a dar señales de un estancamiento que podría frenar la disminución de este fenómeno social. Entre los factores que han contribuido a este escenario se encuentran la aceleración de la inflación, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y el aumento del desempleo, lo que genera un impacto directo en la calidad de vida de millones de argentinos.

De acuerdo con un análisis realizado por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), se estima que la pobreza se ubicará en un 30,6% durante el segundo semestre de 2025. Esto significa que aproximadamente 14,2 millones de personas no podrán satisfacer sus necesidades básicas. Esta proyección, que cuenta con un nivel de confianza del 95%, podría variar entre un 29,2% y un 32,1%, reflejando la incertidumbre que rodea a la economía nacional. Este dato es especialmente relevante, ya que representa un cambio significativo en comparación con el 41,7% registrado al cierre del segundo semestre de 2024, al final de la gestión de Alberto Fernández, donde cerca de 19,3 millones de argentinos se encontraban en situación de pobreza.

La pobreza es un indicador crucial para cualquier gobierno, ya que su mejora suele ser utilizada como un símbolo del éxito en la gestión económica. Javier Milei, en particular, ha hecho de la reducción de la pobreza uno de sus principales objetivos. Sin embargo, al analizar sus declaraciones, se observa una discrepancia en los números que presenta. En enero de este año, Milei afirmó haber sacado a más del 30% de los argentinos de la pobreza, es decir, a 15 millones de personas. Sin embargo, los datos actuales sugieren que, en el mejor de los casos, la reducción de la pobreza podría ser de aproximadamente 5,1 millones de personas, lo que contrasta con sus afirmaciones.

El panorama se vuelve más preocupante si se considera el inicio de la administración de Milei en el primer semestre de 2024, cuando la pobreza alcanzó un alarmante 52,9%, afectando a 24,8 millones de ciudadanos. Si se considera esta cifra como punto de partida, la proyección de 30,6% para el segundo semestre de 2025 implicaría que alrededor de 10,6 millones de personas habrían logrado salir de la pobreza. Sin embargo, este aumento en la población que supera este umbral no necesariamente se traduce en una mejora real en las condiciones de vida, dado que muchos continúan enfrentando dificultades en su cotidianidad.

La inflación, que en los últimos meses ha mostrado un repunte significativo, es uno de los factores que más preocupa a los analistas. Desde septiembre, la inflación se ha situado por encima del 2%, con la canasta básica alimentaria incluso superando este índice, alcanzando un crecimiento del 4,1% en diciembre, según datos del INDEC. A inicios de 2026, la inflación se mantuvo en niveles elevados, lo que pone en riesgo la capacidad de compra de los ciudadanos, afectando especialmente a los más vulnerables.

La situación del empleo también presenta desafíos significativos. Durante el cuarto trimestre de 2025, la tasa de desempleo se elevó del 6,4% al 7,5%, lo que representa un impacto directo en aproximadamente 1,7 millones de argentinos. Esta tendencia se suma a la caída del poder adquisitivo de los salarios, que concluyeron 2025 con un descenso real del 2,1%. Esta situación se ha visto acentuada en el último cuatrimestre del año, donde la pérdida de poder adquisitivo alcanzó un 2,5%, lo que agrava aún más las condiciones de vida de la población.

Finalmente, las jubilaciones mínimas también han sufrido una pérdida de poder adquisitivo, con un retroceso del 4,5% al cierre de 2025, lo que ha impactado en la calidad de vida de quienes dependen de este ingreso para subsistir. En este contexto, es crucial que el gobierno tome medidas efectivas para revertir esta tendencia y lograr un impacto positivo en la pobreza, que sigue siendo un tema de preocupación para la sociedad argentina.