Las estimaciones trimestrales indican que la pobreza pasó del 31,4% en el primer trimestre de 2025 al 30% en el mismo período de 2026. La variación interanual representa una reducción de 1,4 puntos porcentuales. En el caso de la indigencia, el indicador bajó del 6,9% al 6,5%, con una mejora de 0,4 puntos. Aunque la comparación entre trimestres equivalentes todavía muestra una evolución favorable, la magnitud del descenso es considerablemente menor que la registrada durante 2024 y la primera parte de 2025.
La trayectoria al interior del período evidencia un cambio de tendencia. La pobreza alcanzó un mínimo de 26,9% en el tercer trimestre de 2025, pero subió al 29,9% en el cuarto trimestre y se ubicó en el 30% durante los primeros tres meses de 2026. La indigencia presentó un recorrido similar: descendió hasta el 6%, para luego aumentar al 6,1% y finalmente al 6,5%. Desde los valores mínimos del tercer trimestre, la pobreza acumuló un incremento de 3,1 puntos porcentuales y la indigencia, de 0,5 puntos.
Los datos no muestran todavía un aumento interanual consolidado, pero sí el agotamiento de la etapa de descenso y su reemplazo por un escenario de estancamiento, con indicios de reversión. El cambio resulta más marcado en la pobreza, mientras que en la indigencia refleja un deterioro gradual de los hogares ubicados en el extremo inferior de la distribución.
Esta evolución coincide con las conclusiones del documento técnico “Menos pobreza en tiempos de ajuste: ¿qué explica el descenso en el contexto libertario?”, publicado recientemente por el ODSA. Según ese análisis, la reducción registrada entre 2024 y 2025 se apoyó principalmente en la recuperación parcial de los ingresos laborales y en el abaratamiento de las canastas básicas respecto del nivel previo.



