La paralización de la planta de Granja Tres Arroyos en Capitán Sarmiento generó incertidumbre entre cerca de mil trabajadores y encendió la alarma en una ciudad de alrededor de 15 mil habitantes. Al menos 300 empleados ya recibieron telegramas de despido, mientras crece la preocupación por el impacto que el conflicto puede tener sobre la economía local.

La actividad de la empresa está vinculada con una parte central del movimiento comercial del distrito. Vecinos, comerciantes y prestadores de servicios estiman que la crisis podría afectar hasta el 80% de la circulación económica de la ciudad, debido al peso que tienen los salarios de la planta sobre el consumo de las familias.

En ese contexto, familiares de los trabajadores instalaron un acampe frente al establecimiento para reclamar definiciones sobre los despidos, los salarios adeudados y la continuidad de la actividad. La protesta comenzó el martes y ya llevaba tres noches, con una vigilia sostenida mediante la presencia rotativa de empleados, parejas, hijos y otros familiares.

El conflicto repercute especialmente en hogares que dependen desde hace más de una década del ingreso generado por la planta. Muchas familias tienen entre uno y cinco hijos, y la falta de salario complica el pago de servicios como luz y gas, la compra de alimentos y las cuotas de las obras sociales.

La situación laboral se había deteriorado desde fines de 2024. En ese período, la empresa presentó un procedimiento preventivo de crisis, mientras los trabajadores quedaron a la espera de respuestas sobre su futuro laboral y la continuidad de las operaciones en Capitán Sarmiento.