La reciente decisión de Steven Spielberg de mudarse a Manhattan ha reavivado el debate sobre la creciente migración de millonarios desde California. Este movimiento del reconocido cineasta ha coincidido con la discusión sobre un nuevo impuesto que se planea implementar sobre las grandes fortunas en el estado, lo que ha llevado a la sociedad a cuestionar si estas salidas están motivadas por razones fiscales.

El traslado de Spielberg, confirmado por su equipo y reportado por diversos medios, ha generado inquietud entre las autoridades californianas. Observan con atención cómo cada vez más individuos con grandes patrimonios están optando por residencias en lugares donde las condiciones fiscales son más favorables. Este fenómeno ha levantado alertas acerca de la posible erosión de la base tributaria del estado, que podría verse afectada por la salida de estos contribuyentes de alto poder adquisitivo.

Aunque los representantes de Spielberg han declarado que su mudanza se debe a motivos personales y familiares, la coincidencia temporal con la discusión del Billionaire Tax Act 2026, que propone una tasa del 1,5% anual sobre patrimonios que superen los 1.000 millones de dólares, ha generado suspicacias. Los medios especializados han intentando analizar esta situación, pero hasta el momento no han encontrado pruebas concretas que vinculen su mudanza con la nueva normativa fiscal. Sin embargo, la situación ha intensificado las discusiones sobre la necesidad de un sistema tributario más justo y sostenible en California.