En el primer trimestre de 2026, la inversión privada en Perú experimentó un notable incremento del 13,2%, una cifra que refleja el auge del sector minero, que se expandió un 41,2%, marcando así su mayor crecimiento desde 2011. Este dato fue revelado por el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), que también destacó la importancia de otros factores que contribuyeron a esta alza significativa en la inversión. La combinación de un entorno económico favorable y la recuperación del mercado laboral han jugado un papel crucial en el dinamismo de la economía peruana.

La expansión de la inversión no residencial, que creció un 16%, fue uno de los principales motores detrás de este crecimiento. Este aumento en la inversión no solo se debe a la actividad minera, sino también a un rendimiento sólido en otros sectores no mineros. Este fenómeno sugiere que hay una recuperación generalizada en la confianza empresarial y un interés renovado en el desarrollo de proyectos que pueden tener un impacto positivo en la infraestructura del país.

Un aspecto destacado en este contexto es la notable inversión en infraestructura, particularmente en el sector del transporte. Entre los proyectos más significativos se encuentran la ampliación del aeropuerto internacional Jorge Chávez, la construcción de la Línea 2 del Metro de Lima y diversas obras viales en las carreteras IIRSA Norte y Red Vial N°6. Estas iniciativas no solo prometen mejorar la conectividad y el transporte en el país, sino que también generan empleo y dinamizan la economía local, lo que es esencial para el crecimiento sostenido.

Por otro lado, el sector residencial también mostró signos de vitalidad, con un crecimiento del 7,3% en comparación con el 5,3% registrado en el cuarto trimestre de 2025. Este aumento refleja el dinamismo en el ámbito de la autoconstrucción y el sector inmobiliario, impulsado por un contexto de crecimiento en el empleo y en los ingresos reales dentro del mercado laboral formal. Además, la mayor disponibilidad de créditos hipotecarios ha facilitado la adquisición de viviendas, incentivando así la inversión en este sector.

El año 2025 ya había mostrado un crecimiento en la inversión privada del 10%, con la minería siendo la estrella del año al registrar un aumento del 19%. A esta cifra le siguió la inversión no minera, que creció un 11,7%. Estos datos ponen de relieve una tendencia sostenida que podría traducirse en un crecimiento económico robusto para Perú si se mantiene el impulso en sectores clave.

En resumen, la inversión privada en Perú está en una trayectoria ascendente, impulsada principalmente por el sector minero y respaldada por un entorno económico más amplio que favorece la inversión. La atención ahora se centrará en cómo el gobierno y las empresas pueden capitalizar este crecimiento para garantizar un desarrollo sostenible y equitativo en el futuro. La continuidad de estas tendencias será vital para asegurar que la economía peruana no solo crezca en cifras, sino que también mejore la calidad de vida de sus ciudadanos.