En marzo, la industria argentina experimentó una ligera mejora en su actividad, según los datos proporcionados por el Índice de Producción Industrial (IPI) elaborado por la consultora Orlando J. Ferreres. Esta medición desestacionalizada reveló un crecimiento del 0,8% en comparación con febrero, un alivio que contrasta con la caída del 3,1% que había sufrido el sector en el mes anterior. A pesar de este avance, al comparar los resultados interanuales, se observó un aumento del 0,7%, lo que marcó el fin de una racha negativa que se había prolongado por ocho meses consecutivos, generando cierta esperanza entre los actores del sector.
A pesar de la recuperación registrada en marzo, el panorama general del primer trimestre sigue siendo preocupante, con un descenso acumulado del 3,1%. La consultora advirtió que el primer trimestre del año cerró con una contracción del 0,4% al ser comparado con los últimos tres meses de 2022. Este contexto sugiere que la industria aún enfrenta desafíos significativos, a pesar de los indicios de recuperación en ciertos segmentos.
Un análisis más detallado de los sectores industriales muestra un desempeño heterogéneo. El rubro de minerales no metálicos, vinculado principalmente a la construcción, se destacó con un crecimiento del 7,3% interanual, impulsado por un notable aumento del 11% en los despachos de cemento portland. Esta tendencia positiva logró romper una serie de caídas que se habían prolongado por cuatro meses, aunque el acumulado del primer trimestre aún reflejó una baja del 2,7%, lo que subraya las dificultades persistentes en el sector.
El sector de alimentos, bebidas y tabaco también reportó un incremento en marzo, con una variación interanual del 2%. Este crecimiento fue principalmente impulsado por la producción de aceites, que creció un 5,2%. Sin embargo, se observó una ligera disminución en la faena bovina, que si bien mostró una desaceleración respecto a las caídas superiores al 10% de los dos primeros meses del año, sigue evidenciando la fragilidad del sector.
Por otro lado, el sector de maquinaria y equipo continuó enfrentando un panorama complicado, aunque con una leve moderación en la caída. En marzo, se registró un descenso del 5,3% interanual, lo que representó una mejora en comparación con las caídas superiores al 20% que se observaron en enero y febrero. Este sector se ha visto golpeado por la falta de inversión y la incertidumbre económica, que han afectado la demanda de nuevos equipos.
El ámbito automotriz, aunque afectado, mostró un leve crecimiento del 0,4% en marzo, lo que permitió romper una serie de caídas anuales del 30%. Sin embargo, el balance del trimestre se mantuvo negativo, con un descenso acumulado del 16,8%. En cuanto a los metales básicos, la baja interanual fue del 2%, con un acumulado negativo de 1,2% en el primer trimestre, a pesar de que la producción de acero crudo creció un 17,1%. Esto ilustra las disparidades que existen dentro de la industria, donde algunos segmentos logran crecer mientras que otros siguen en declive.
Frente a este panorama, la consultora Orlando J. Ferreres instó a analizar la mejora de marzo con precaución. A pesar de que el repunte mensual es un indicativo positivo, el contexto general de la demanda sigue presentando limitaciones que podrían frenar la recuperación. "El mejor panorama que brinda la industria en el tercer mes debe tomarse con cautela", concluyó el informe, lo que sugiere que, aunque hay señales de mejora, el camino hacia una recuperación sostenida aún es incierto.



