En un contexto de debilidad económica persistente, la actividad económica en Argentina parece haber vuelto a estancarse en abril, luego del notable incremento registrado en marzo, donde la actividad creció un 3,5% anual. Este repunte se presenta como una excepción en un panorama que, según analistas y datos oficiales, sugiere un retroceso significativo en la producción y el empleo industrial. La consultora I+D de Diego Coatz ha señalado que la pérdida de empleo en el sector industrial se ha intensificado, con una alarmante tasa de desaparición de seis puestos de trabajo por hora, lo que plantea serias interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo económico actual.

El informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) revela que la manufactura sufrió una caída del 2,1% en abril en comparación con marzo, y un descenso del 2,8% respecto al mismo mes del año anterior. En términos acumulativos, la actividad industrial ha registrado una contracción del 2,4% en el primer cuatrimestre del año. Este descenso es parte de un proceso que algunos economistas han calificado como "destrucción creativa", en el que se busca una reestructuración del modelo económico hacia sectores como hidrocarburos, energía y minería, dejando atrás a aquellos que no se adapten a las nuevas condiciones del mercado.

I+D destaca que la producción industrial actualmente se encuentra un 5,7% por debajo de los niveles de febrero de 2025, que fue el pico del gobierno de Javier Milei, y un 15,1% por debajo del máximo histórico alcanzado en noviembre de 2017. Esta situación refleja una industria que se encuentra en crisis, con un panorama sombrío para el futuro cercano. De hecho, las proyecciones para 2026 apuntan a que la industria podría cerrar el año con una caída anual de alrededor del 1,9%, lo que acentuaría aún más las dificultades que atraviesa el sector.

Además, el análisis de I+D revela que en abril, 11 de los 16 sectores industriales experimentaron retrocesos en su actividad en comparación con marzo, y nueve de ellos se sitúan más de un 33% por debajo de sus máximos históricos de la última década. Entre los sectores más afectados se encuentran la producción de automóviles, que cae un 20,9% interanual, y la industria del cemento, que retrocede un 1,5% interanual. Sin embargo, se observa un leve repunte en la venta de materiales para la construcción, que creció un 1,5% en el mismo período.

Un factor adicional que complica el escenario para la industria es la relación entre los precios de los bienes industriales y los costos de producción. Mientras que los precios industriales avanzaron un 23,1% interanual en abril, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) general se incrementó un 32,4%, y los precios de los servicios se dispararon un 43,1%. Esta discrepancia genera una "presión sandwich" sobre la actividad industrial, donde los costos presionan desde abajo y el consumo se ve afectado desde arriba, complicando aún más la rentabilidad del sector.

La recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en mayo también sugiere que la actividad económica se ha estancado. En términos reales, la recaudación del IVA cayó un 9% ajustada por inflación. Este impuesto, que refleja la facturación del mes anterior, muestra un descenso del 2,4% en su componente relacionado con el consumo interno, lo que indica que la recuperación podría estar lejos de materializarse. Esta situación plantea un reto adicional para el gobierno, que deberá encontrar formas de estimular la economía en un clima de incertidumbre y caída de la actividad.

En resumen, la economía argentina se enfrenta a desafíos significativos en su camino hacia la recuperación. La combinación de una industria debilitada, la pérdida de empleos y la presión sobre los costos y precios crea un entorno económico complejo que requerirá atención urgente por parte de las autoridades para evitar un deterioro aún mayor en el futuro cercano.