La Selección argentina se ha convertido en un fenómeno no solo deportivo sino también energético durante el Mundial 2026. Cada vez que el equipo nacional salta al campo, el consumo eléctrico en el país presenta un comportamiento singular que se asemeja a la forma de una letra 'W'. Este patrón de demanda no es una simple coincidencia, sino el resultado de millones de personas sincronizadas en sus actividades, principalmente frente a la televisión, y ha sido documentado por la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) desde el Mundial anterior en Qatar.

Desde que comenzó este torneo, la evolución del consumo eléctrico en los partidos de Argentina ha seguido un patrón notable. Según datos de Cammesa, cada vez que el equipo juega, la gráfica del consumo eléctrico muestra un descenso antes del inicio del partido, seguido de un repunte durante el entretiempo y una nueva caída en el segundo tiempo, para finalmente escalar de manera abrupta al finalizar el juego. Esta secuencia ha sido observable en los dos partidos que Argentina disputó en la fase de grupos: uno contra Argelia y otro frente a Austria.

El partido contra Austria, que tuvo lugar el 22 de junio a la 14:00, es el ejemplo más reciente de este fenómeno. Antes de que comenzara el encuentro, a las 13:50, se registró una disminución considerable en la demanda eléctrica que alcanzó casi 1.800 megavatios en el transcurso de una hora. Este descenso es emblemático del comportamiento colectivo de los televidentes argentinos, que se preparan para disfrutar del partido, apagando luces y otros dispositivos mientras se concentran en el evento deportivo.

Al llegar al entretiempo, la curva de consumo dio un giro inesperado, incrementándose en aproximadamente 1.050 megavatios en solo 13 minutos. Este brusco ascenso puede ser interpretado como una explosión de energía colectiva, donde la tensión del partido y las emociones de los hinchas se traducen en un aumento instantáneo del consumo eléctrico, comparable al de una gran ciudad que se activa de golpe. Este primer vértice de la 'W' es un claro indicador de cómo el fútbol puede movilizar a un país entero.

Sin embargo, a medida que comenzó el segundo tiempo, la curva volvió a descender, mostrando una caída de alrededor de 1.300 megavatios a lo largo de 54 minutos. Esta fluctuación resalta la naturaleza volátil del consumo eléctrico durante eventos deportivos, donde el comportamiento del público puede influir en los patrones de consumo de una manera que no ocurre en otras circunstancias.

Al finalizar el partido, se registró el repunte más significativo del día, con una recuperación de 1.850 megavatios en apenas 40 minutos. Posteriormente, cerca de las 21:00, el Sistema Argentino de Interconexión alcanzó su pico diario de 25.189 megavatios, evidenciando que el fervor por la selección no solo se vive en las tribunas, sino que también tiene un impacto directo en la infraestructura energética del país.

Estos picos y valles en el consumo eléctrico no son meros datos estadísticos; representan un reto técnico para los operadores del sistema eléctrico. Las subidas y bajadas drásticas en tan poco tiempo pueden provocar variaciones en la tensión y la frecuencia de la red eléctrica, lo cual podría afectar la calidad del suministro o incluso causar cortes. Por esta razón, Cammesa ha implementado un operativo especial para cada partido de la selección, asegurando la estabilidad del sistema energético en momentos de alta demanda.

En conclusión, el fenómeno de la 'W' no solo es un reflejo del entusiasmo deportivo de los argentinos, sino también una muestra de la complejidad del sistema eléctrico nacional. A medida que avanza el Mundial, es probable que sigamos observando estas fluctuaciones que, aunque sean específicas del contexto futbolístico, revelan la interconexión entre el deporte, la cultura y la energía en el país.