La reciente demolición de un edificio histórico en Avenida Alvear 1628 ha generado un amplio descontento entre los vecinos y profesionales del patrimonio urbano. Este inmueble, que durante años fue sede de la reconocida tienda italiana Ermenegildo Zegna, ha comenzado a ser desmantelado tras recibir la autorización del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. La nueva construcción que se planea en su lugar consistirá en un complejo de alta gama de nueve pisos que albergará un local comercial de lujo, según información proporcionada por desarrolladores y fuentes oficiales.
La Avenida Alvear es reconocida por albergar algunos de los edificios más emblemáticos de la arquitectura de Buenos Aires. En sus cercanías se encuentran el Palacio Fernández Anchorena, sede de la Nunciatura Apostólica, el lujoso Palacio Duhau que hoy opera como Park Hyatt Buenos Aires, y el Palacio Casey, actual sede del Ministerio de Cultura. A pesar de que el inmueble demolido pertenece a un Área de Protección Histórica, no goza de protección individual, lo que ha llevado a la controversia actual. La Agencia Gubernamental de Control concedió el permiso de demolición en 2024, y la empresa Pride Developers ha iniciado las obras, que se prevé se extenderán durante aproximadamente 30 meses.
El malestar se ha intensificado tras las declaraciones del director inmobiliario Iuri Izrastzoff en redes sociales, quien calificó de “escándalo” la autorización para la demolición de un edificio patrimonial en esta importante avenida. En una conversación con este medio, Izrastzoff enfatizó la urgencia de actuar para detener el proceso de demolición, sugiriendo que hay un riesgo real de que la edificación sea destruida sin aviso. Según su perspectiva, no se oponen al desarrollo urbano, pero abogan por la posibilidad de conservar el edificio y construir sobre él, como se ha hecho en otros casos en la ciudad. Además, propuso la creación de un catálogo actualizado que especifique qué propiedades deben ser protegidas, sugiriendo que las normas actuales, que consideran la protección de inmuebles hasta 1942, deben ser revisadas con carácter urgente.
Por su parte, Maximiliano Mustafá, CEO de Pride Developers, defendió la legalidad del proyecto, afirmando que la propiedad en cuestión no está sujeta a protección. Según Mustafá, la normativa vigente, establecida en la década de 1990, excluye a los edificios construidos después de 1942 de la protección patrimonial. Al respecto, aseguró que la demolición ya está en marcha y que la obra estará finalizada en un plazo de 24 meses.
El dilema sobre la conservación del patrimonio también ha suscitado reflexiones entre asociaciones civiles y académicos. Alejandro Machado, un investigador especializado en el patrimonio construido entre 1880 y 1930, ha participado en iniciativas como Basta de Demoler, expresando su preocupación por la situación. Remarcó que el edificio demolido se encuentra entre dos estructuras más altas y criticó el sistema actual de protección patrimonial, que considera inadecuado. Machado explicó que el proceso para permitir la demolición de un edificio requiere la aprobación de un consejo asesor compuesto por 13 miembros, de los cuales la mayoría suele apoyar la demolición en lugar de preservar el patrimonio.
Esta situación pone de manifiesto un dilema más amplio en la ciudad: la tensión entre el desarrollo urbano y la conservación de la identidad histórica. En un contexto donde la presión por nuevos desarrollos es constante, los ciudadanos y expertos en patrimonio se encuentran en la lucha por preservar la herencia cultural de Buenos Aires, un desafío que demanda no solo atención, sino también acción efectiva por parte de las autoridades. La discusión sobre cómo equilibrar estas fuerzas opuestas es más pertinente que nunca, y el futuro de la Avenida Alvear dependerá de las decisiones que se tomen en los próximos meses.



