Durante el mes de marzo, el precio de la carne en Argentina experimentó un aumento significativo, superando ampliamente las cifras de inflación. De acuerdo con estimaciones del sector, los precios del rubro se incrementaron un 10,6% en marzo, lo que representa más de tres veces la tasa de inflación esperada para ese mes, que ronda el 3%. Este aumento en los precios de la carne, que ya acumula un alza del 68% en el último año, es un motivo de preocupación para los consumidores y un factor que impactará en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que será difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en los próximos días.
Sin embargo, más allá del aumento generalizado de los precios, hay un aspecto que se vuelve cada vez más relevante para los ciudadanos: la notable diferencia de precios según el canal de compra elegido. Según datos proporcionados por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), el precio promedio del kilo de carne en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se ubicó en $18.564 en marzo. Sin embargo, este promedio oculta una brecha considerable entre lo que se paga en una carnicería y en un supermercado.
En términos concretos, a marzo de 2026, el costo promedio del kilo de carne en las carnicerías supera los $20.000, mientras que en los supermercados se mantiene en torno a los $18.500. Esta diferencia implica que, por el mismo monto que se paga en un supermercado, en una carnicería se obtienen 80 gramos menos de carne. Esta disparidad en los precios también puede explicarse por las diferentes dinámicas de precios que experimentan estos dos canales de comercialización. Mientras que las carnicerías registraron un aumento mensual del 12,2% y un incremento interanual del 73,5%, los supermercados vieron un aumento más moderado del 7,1% en el mes y del 57,9% en el último año.
A lo largo de los últimos meses, la carne ha demostrado ser uno de los principales impulsores de la inflación en el país. Análisis realizados por diversas consultoras privadas sugieren que, si se excluyera el rubro cárnico, la inflación registrada en los últimos meses habría sido considerablemente menor. En este contexto, el aumento cercano al 10% en marzo ha despertado alarmas sobre su impacto en el índice mensual, que es seguido de cerca por economistas y analistas.
Es importante señalar que esta diferencia de precios no siempre fue tan pronunciada. Según datos del Ipcva, durante gran parte del año 2024, los precios de la carne en carnicerías y supermercados se mantenían en niveles similares. Sin embargo, a medida que avanzaba el año, comenzó a abrirse una brecha que se ha profundizado en los últimos meses, afectando el costo de vida de los consumidores.
En enero de 2024, el precio de la carne era prácticamente el mismo en ambos canales, con un costo aproximado de $5.000 por kilo. Sin embargo, en marzo de ese año, los precios comenzaron a diferenciarse, con las carnicerías superando a los supermercados por un margen mínimo de entre $200 y $300 por kilo. A medida que 2024 avanzaba, ambos canales experimentaron incrementos sostenidos, alcanzando valores cercanos a los $10.000 en carnicerías y $9.800 en supermercados para diciembre de ese año. En junio de 2025, la diferencia se amplió aún más, con un precio en carnicerías de $12.000 por kilo y en supermercados de aproximadamente $11.500.
La tendencia se ha mantenido a lo largo de 2026, donde los precios en las carnicerías han superado los $20.000 por kilo en marzo, mientras que en los supermercados se encuentran cerca de los $18.500. Esta situación plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de los precios en el rubro cárnico y su efecto en la economía familiar, así como en la capacidad de los consumidores para acceder a este alimento esencial en su dieta diaria.



