El 11 de marzo marca el comienzo de una nueva etapa política en Chile, con la asunción de José Antonio Kast como presidente, quien sucede al progresista Gabriel Boric. Este último deja el cargo tras cuatro años caracterizados por tensiones políticas y reformas limitadas, pero con la economía estabilizada tras el impacto de la pandemia.

Kast, un líder de la derecha chilena, ha llegado al poder con el compromiso de "recuperar la grandeza de Chile". Su discurso se centra en la lucha contra el crimen organizado, un endurecimiento de las políticas migratorias y una agenda de seguridad más robusta. Durante su campaña, enfatizó que "Chile se cae a pedazos" y abogó por un "Gobierno de emergencia" para enfrentar los desafíos que, según él, atraviesan el país.

A pesar de la narrativa del nuevo presidente, analistas sugieren que la situación económica que recibe no es tan alarmante como él plantea. Gabriel Boric asumió en un contexto de economía sobrecalentada, pero logró estabilizarla, reduciendo la inflación del 14,1% en agosto de 2022 a niveles más cercanos a la meta del 3%. Sin embargo, el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) ha sido modesto, lo que ha llevado a críticas sobre la necesidad de un impulso mayor en la economía chilena.