Las fuerzas armadas de Irán han comenzado una nueva ofensiva, la sexta en su serie de ataques, dirigidos a 27 bases militares estadounidenses y a varios objetivos estratégicos en Israel. Entre los blancos más destacados se encuentra el barrio de HaKirya en Tel Aviv, así como la base principal de las Fuerzas de Defensa de Israel en Tel Nof y un complejo industrial de defensa en la capital israelí. Esta acción, que responde a recientes ataques de Estados Unidos e Israel que resultaron en la muerte de Alí Jamenei, líder supremo de Irán, se enmarca dentro de la denominada “Operación Promesa Verdadera 4”.

El ejército iraní ha emitido un comunicado afirmando que estos ataques son una respuesta contundente a las agresiones percibidas contra su soberanía nacional. En este sentido, se ha enfatizado que no se permitirá que las alarmas suenen en los territorios ocupados o en las bases estadounidenses. Además, se advierte que, si las hostilidades continúan, Irán podría adoptar una estrategia de represalias aún más severa.

Por su parte, Israel ha intensificado sus medidas de defensa, activando sistemas antiaéreos en diversas áreas, especialmente en el centro del país. Las Fuerzas de Defensa de Israel han emitido alertas a la población para resguardarse en refugios antiaéreos, recordando que aunque están interceptando constantemente amenazas, no pueden garantizar una protección total. A medida que la situación se desarrolla, las autoridades israelíes insisten en la importancia de seguir los protocolos de seguridad establecidos para salvaguardar a la población.