La reciente euforia que se vivió en las bolsas de Estados Unidos, impulsada por la decisión de mantener el cese del fuego en la región y las expectativas positivas en torno a las conversaciones entre Washington y Teherán, no logró replicarse en el mercado argentino. El anuncio se dio en un contexto donde el sector tecnológico norteamericano alcanzó nuevos máximos históricos, lo que generó optimismo en los inversores. Sin embargo, la realidad en Argentina es muy diferente, ya que la incertidumbre política y económica sigue pesando sobre las decisiones de inversión en el país.
Damián Vlassich, líder del equipo de Estrategias de Inversión en IOL, indicó que el tono cauteloso desde ambas capitales permitió una ligera baja en los precios del petróleo, lo que a su vez devolvió la atención a los informes financieros de las empresas. A pesar de esta ligera mejora en el precio del crudo, los inversores continúan preocupados por la fragilidad del cese de hostilidades y por las restricciones en los puertos iraníes, lo que podría afectar la estabilidad del mercado a largo plazo.
A nivel global, el aumento del precio de los combustibles en Estados Unidos, que ya acumula un incremento del 50% desde el inicio del conflicto, comienza a reflejarse en el mercado argentino. Las estaciones de servicio locales han comenzado a ajustar sus precios, con incrementos de aproximadamente el 30% desde finales de marzo. Además, se espera que YPF implemente un nuevo aumento en las tarifas, que vencerá el próximo domingo. Este escenario no solo impacta en la economía doméstica, sino que también crea un efecto dominó que podría influir en la inflación y en el poder adquisitivo de los argentinos.
A pesar de un contexto internacional más alentador, el mercado local no mostró una respuesta positiva. Los bonos soberanos argentinos experimentaron un leve aumento de hasta el 0,6%, un movimiento que contrasta con la mejora en la calificación de la deuda otorgada por la agencia Fitch, que elevó su calificación de CCC a B. A pesar de este avance, que implica un riesgo país de 550 puntos básicos, todavía queda un largo camino por recorrer para que Argentina pueda acceder nuevamente al financiamiento internacional. Según el economista Fernando Marull, para que esto suceda, la calificación debería alcanzar al menos un B+, que se asocia a un riesgo país de 350 puntos, como se registró en 2017.
El optimismo generado por la mejora en la calificación de Fitch no fue suficiente para atraer a los inversores, quienes continúan temerosos ante la incertidumbre política que rodea al país. El riesgo país apenas descendió 4 unidades, lo que representa una baja del 0,7%, situándose en 554 puntos básicos. En contraste, otros países emergentes lograron mejorar su indicador en un 2%, mientras que Brasil tuvo un incremento del 2,7%. Esto evidencia que la crisis actual tiene un trasfondo principalmente político, lo que limita las perspectivas de inversión en el corto plazo.
En el ámbito de las acciones, el índice S&P Merval de las empresas líderes tuvo un leve retroceso del 0,3% en pesos y un incremento del 0,8% en dólares, gracias a la caída del dólar contado con liquidación. Entre las compañías que destacaron en la jornada, Loma Negra experimentó un repunte del 6,6% tras la publicación de un balance positivo, mientras que Transener subió un 4,4% por las expectativas generadas antes de su presentación de resultados.
En el Mercado Libre de Cambios, el dólar mayorista descendió $9,50, alcanzando un valor de $1.393, mientras que el Banco Central reportó la compra de USD 69 millones, lo que permitió un crecimiento de las reservas en USD 224 millones, totalizando 45.907 millones de dólares. Además, el aumento del oro en más del 2% contribuyó a la mejora de las reservas. A pesar de estos movimientos, la consultora dirigida por Andrés Reschini advirtió que el peso argentino continúa oscilando en sintonía con el dólar, reflejando la volatilidad y la incertidumbre que caracterizan al entorno económico actual.



