Tras una notable aceleración en la inflación que alcanzó un 3,4% en marzo, las proyecciones para el índice de precios al consumidor (IPC) de abril indican que podría marcar la primera desaceleración en diez meses. Aunque los datos preliminares sugieren que la cifra se ubicará por debajo del 3%, las estimaciones apuntan a que el porcentaje final podría acercarse más al 3% que al 2%. Esta tendencia se observa a pesar de que los precios de la carne se mantuvieron relativamente estables y los productos estacionales, como frutas y verduras, experimentaron bajas significativas, según diversas mediciones de consultoras privadas.

Gonzalo Carrera, economista de Equilibra, explicó que, tras los diversos shocks económicos de los meses anteriores, la inflación ha comenzado a estabilizarse, quedando en un rango inercial de entre 2,5% y 2,7%. Este escenario sugiere que las presiones inflacionarias han comenzado a ceder, aunque el contexto general sigue siendo complejo y volátil. La situación en los mercados internacionales, así como las decisiones de política económica local, seguirán influyendo en la dinámica de los precios en el corto plazo.

Un factor significativo en la contención de la inflación durante abril ha sido la falta de alteraciones en los precios de los combustibles. Desde principios de mes, YPF, liderada por Horacio Marín, anunció un congelamiento de precios que se extenderá por 45 días, en respuesta a la escalada del precio del crudo Brent, que había aumentado un 53,8% debido a la tensión en Medio Oriente. A pesar de este congelamiento, el precio de los combustibles ha mostrado una leve caída de aproximadamente un 6%, lo que sugiere que la medida ha tenido un efecto estabilizador, aunque temporal.

Sin embargo, algunas consultoras, como EcoGo, advierten que aún persiste un arrastre inflacionario del 10,4% en abril, debido a que el impacto del aumento del petróleo no se había trasladado completamente a los precios de los combustibles al momento de implementarse el congelamiento. En este contexto, es importante señalar que desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, Argentina ha acumulado un incremento del 23,8% en el precio de las naftas, lo que representa un desafío considerable para los consumidores.

Marín también expresó que, aunque actualmente la empresa está ayudando a los consumidores, es probable que al finalizar el periodo de congelamiento se requiera una adaptación de precios que podría impactar nuevamente en el costo de vida. Esta situación genera incertidumbre entre los consumidores, quienes se preguntan cómo afectarán las futuras decisiones de precios a su presupuesto familiar.

En cuanto a las proyecciones de inflación, EcoGo anticipa que la cifra final se ubicará en torno al 2,5%, aunque subraya que estos datos son preliminares y están sujetos a modificaciones. Durante la cuarta semana de abril, se observó un leve repunte en los precios de alimentos, donde los productos para el hogar aumentaron un 0,5% semanal y los alimentos fuera del hogar registraron un incremento del 1,4% semanal, rompiendo la tendencia de desaceleración.

Otras consultoras, como PxQ, proyectan un IPC entre 2,7% y 2,8%, destacando que los sectores de Transporte, Restaurantes y Hoteles, así como Alimentos y Bebidas, han sido los principales responsables de esta variación, representando en conjunto el 60% de los cambios en el índice. Entre los factores que más contribuyeron al incremento, se encuentran los precios de combustibles, gastronomía y productos de salud, mientras que se registraron descensos en rubros como el tomate y ciertos productos estacionales. En este contexto, la inflación se mantiene como un tema clave a seguir en la agenda económica del país, con un impacto directo en la vida cotidiana de los ciudadanos.