En un paso significativo hacia la expansión de sus relaciones comerciales, India y Nueva Zelanda formalizaron este lunes un tratado de libre comercio (TLC) que promete transformar el panorama económico entre ambas naciones. Durante la ceremonia de firma, que tuvo lugar en Nueva Delhi, se anunció la eliminación de aranceles para el total de las exportaciones indias, mientras que los productos neozelandeses también se beneficiarán de reducciones impositivas importantes. Este acuerdo se presenta como un hito en la estrategia del gobierno indio para estrechar lazos con economías desarrolladas, en línea con la visión del Primer Ministro Narendra Modi de construir una India próspera para el centenario de su independencia en 2047.
El ministro de Comercio indio, Piyush Goyal, destacó la relevancia de este tratado, señalando que establece un marco sólido para fomentar el comercio entre India, el país más poblado y una de las economías de más rápido crecimiento del mundo, y Nueva Zelanda, un referente en el Pacífico. La relación comercial entre ambas naciones ha mostrado un crecimiento notable en los últimos años, con cifras que indican que el intercambio de mercancías se incrementó de 855 millones de dólares en 2015-2016 a una proyección de 1.298 millones de dólares para el período 2024-2025.
El Primer Ministro Modi se mostró optimista respecto a las proyecciones que el TLC podría generar, al afirmar que existen condiciones propicias para duplicar el comercio bilateral en un periodo de cinco años. Este optimismo se basa en la expectativa de que el acuerdo beneficiará a sectores clave de la economía india, tales como textiles, confección, cuero, calzado, gemas, joyería, productos de ingeniería y alimentos procesados. La apertura de estos mercados se considera crucial para impulsar el empleo y promover el desarrollo económico en India.
Sin embargo, el gobierno indio ha tomado decisiones estratégicas al excluir ciertos productos del acuerdo, como los lácteos, que son fundamentales para la economía neozelandesa. Este enfoque busca proteger a los agricultores locales y garantizar que la apertura comercial no comprometa la producción interna. A pesar de las limitaciones en el acceso para algunos productos, se prevé que el acuerdo genere beneficios significativos en otras áreas del comercio bilateral.
Desde Nueva Zelanda, el Primer Ministro Christopher Luxon calificó el acuerdo como un “hito generacional”, señalando que traerá consigo un aumento en la creación de empleo en el sector agrícola y mayores ingresos para las comunidades locales. Además, el pacto incluye un compromiso por parte de Nueva Zelanda de invertir 20.000 millones de dólares en India durante los próximos 15 años, lo que representa una inyección de capital que podría fortalecer aún más las relaciones entre ambos países.
Entre otros aspectos destacados del tratado, se contempla la aprobación de 5.000 visas temporales de trabajo para profesionales indios altamente cualificados, lo que facilitará la migración de talento y contribuirá a la transferencia de conocimientos entre las dos naciones. Este pacto, que se ha negociado en menos de un año, se suma a otros acuerdos comerciales recientes, como el firmado con la Unión Europea en enero de 2026, y se encuentra en proceso de negociación otro tratado con Estados Unidos.
En conclusión, el acuerdo de libre comercio entre India y Nueva Zelanda no solo representa un avance en las relaciones económicas bilaterales, sino que también refleja un cambio en la dinámica del comercio internacional en un mundo cada vez más interconectado. A medida que ambos países se embarcan en esta nueva etapa de cooperación, será crucial observar cómo se desarrollan las oportunidades comerciales y los desafíos que surgen a partir de este histórico acuerdo.



