Durante el mes de marzo, la deuda pública de la Administración Nacional registró un aumento significativo debido a la colocación de nuevos instrumentos financieros y a la fluctuación del tipo de cambio. Según datos proporcionados por la Secretaría de Finanzas, el incremento nominal alcanzó los USD 11.695 millones, lo que llevó el total de la deuda bruta a USD 483.830 millones. Este aumento se produce en un contexto de necesidad de financiamiento para afrontar los próximos vencimientos, así como por la continua adquisición de dólares por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

La Secretaría, bajo la dirección de Federico Furiase, destacó que de los USD 483.830 millones de deuda bruta, un total de USD 481.312 millones se encuentra en condiciones normales de pago, lo que ofrece un panorama relativamente estable en comparación con el total de la deuda. Este comportamiento del mercado de deuda es crucial, ya que refleja la confianza de los inversores en la capacidad del país para gestionar sus obligaciones financieras a corto y mediano plazo.

A finales de marzo, la colocación de bonos fue una de las acciones más relevantes, con el lanzamiento de títulos con vencimiento a fines de 2027 y mediados de 2028 por un monto de USD 150 millones. Felipe Núñez, asesor del ministro de Economía y director del BCRA, compartió en sus redes sociales que el AO27 cortó a una tasa anual del 5%, lo que representa un riesgo país de 110 puntos básicos. Este movimiento no solo extendió la duración promedio de la cartera en 1,6 años, sino que también permitió que el 75% de los bonos adjudicados vencieran en 2027 y 2028, una estrategia que busca mejorar la sostenibilidad de la deuda a largo plazo.

En el ámbito de las Letras de Capitalización (Lecap), se observó una tasa interna de retorno del 29% anual, aunque este rendimiento se encuentra por debajo de la inflación, lo que plantea interrogantes sobre la rentabilidad de estos instrumentos en el contexto actual. Por otro lado, los instrumentos indexados a la inflación (CER) mostraron tasas que oscilaban entre el 4% y el 8% anual, lo que indica que, a pesar de la volatilidad, el mercado mantiene cierta estabilidad en estos productos.

El canje de deuda también resultó significativo, con una extensión de la vida promedio de $2 billones en más de dos años, lo que permitió colocar $1 billón a 2028 y 2029. Esta operación logró un roll over del 134%, lo que indica una reestructuración exitosa que no solo estiró los plazos, sino que también ayudó a reducir las tasas de interés y a estabilizar el perfil de vencimientos de la deuda pública. Este logro es especialmente relevante en un momento en el que el dólar muestra una tendencia a la baja y el BCRA continúa acumulando reservas.

Además, durante el mes, la Secretaría de Finanzas anunció la adjudicación de otros USD 131 millones a través de bonos Bonar 2027 y 2028. Es importante destacar que la totalidad de las ofertas recibidas coincidió exactamente con el monto adjudicado, lo que demuestra un alineamiento del mercado con las expectativas del gobierno en cuanto a la colocación de deuda. Este proceso se realizó sin diferenciales ni remanentes, lo que indica una gestión eficiente de los recursos y un enfoque claro hacia los vencimientos futuros.

En términos de la composición de la deuda, en marzo, el 46% del saldo estaba denominado en moneda local, mientras que el 54% restante correspondía a deuda en moneda extranjera. Durante todo el mes, las operaciones realizadas por la Administración Central alcanzaron un total de USD 31.986 millones, de los cuales USD 17.302 millones se destinaron a financiamiento y capitalizaciones, mientras que USD 14.684 millones se destinaron a amortizaciones y pagos. Este análisis sugiere que, a pesar del aumento nominal, la deuda real incrementó en USD 2.618 millones, un fenómeno que se atribuye al retraso en el giro trimestral del acuerdo de préstamo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), así como a la política activa de colocación de deuda del gobierno.