La reciente decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, que bloqueó los aranceles generales impuestos por el ex presidente Donald Trump, ha generado inquietud en el ámbito del comercio bilateral. Este fallo no solo cuestiona la política comercial implementada por el gobierno de Trump, sino que también pone en jaque las ventajas arancelarias que Argentina había conseguido en el marco de su relación comercial con Estados Unidos.
La sentencia judicial establece que la facultad para imponer aranceles recae en el Congreso de EE.UU., argumentando que la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA) no otorga al Ejecutivo el poder de establecer tributos de manera unilateral sin la supervisión parlamentaria. Esta resolución limita las herramientas utilizadas por la administración anterior para influir en sus socios comerciales y persigue objetivos de política exterior.
Desde el sector económico, se advierte que este fallo podría alterar el acuerdo comercial recientemente firmado entre Argentina y Estados Unidos. Según Marcelo Elizondo, presidente del Comité Argentino de la International Chamber of Commerce, la situación previa otorgaba a Argentina un trato preferencial en comparación con otros países de la región. No obstante, el impacto de esta decisión podría modificar las dinámicas del comercio y la inversión en la región, sugiriendo que el Gobierno estadounidense podría buscar nuevas formas de establecer restricciones comerciales en el futuro.



