La creciente tensión en Medio Oriente, especialmente entre Israel, Estados Unidos e Irán, está generando expectativas de repercusiones significativas en los mercados globales. Argentina se enfrenta a un panorama complejo y lleno de incertidumbres en este contexto internacional.

Por un lado, un aumento en el precio del petróleo podría beneficiar las exportaciones energéticas del país. Sin embargo, la escalada de la inestabilidad global podría encarecer el financiamiento para los mercados emergentes, lo que a su vez incrementaría el riesgo país, complicando aún más la situación económica argentina.

Ayer, mientras el presidente Javier Milei se dirigía al Congreso, los futuros de las bolsas estadounidenses comenzaron la jornada con pérdidas. El S&P 500 y el Nasdaq 100 cayeron cerca del 1% en las primeras horas de negociación en Asia, un indicio de la aversión al riesgo que dominaba el mercado. Las acciones en Australia y Japón también reflejaron esta tendencia negativa, con caídas significativas en índices clave. Por otro lado, el precio del petróleo experimentó un aumento considerable, impulsado por preocupaciones sobre posibles interrupciones en el suministro, lo que podría complicar aún más el panorama económico para Argentina.