El árbitro de la Real Federación Española de Fútbol José Luis Guzmán Mansilla explicó que los profesionales del arbitraje incorporan la presión social como una parte habitual de su actividad. Según señaló, esas situaciones se viven “normalizando” como una faceta más del trabajo, al mismo nivel que los aspectos físico, técnico y mental.
Guzmán Mansilla realizó estas declaraciones durante una entrevista en la sede Antonio Machado de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), en Baeza, Jaén. El árbitro participó allí como ponente del curso de verano “Derecho y deporte. Cuestiones relativas a la solución de litigios en el deporte”.
A los 30 años y con más de 16 años de experiencia, consideró que el arbitraje funciona como una “escuela de vida” porque contribuye a formar en valores, responsabilidad y fortaleza mental. A su juicio, esos elementos son fundamentales para afrontar las exigencias del fútbol y gestionar las emociones dentro de un campo de juego.
“Cuando llega uno al fútbol profesional viene ya muy curtido con un bagaje bastante importante de las categorías inferiores”, sostuvo. En ese recorrido, remarcó que la gestión emocional constituye uno de los aprendizajes más importantes para quienes alcanzan el máximo nivel.
Ante la falta de vocaciones arbitrales, Guzmán Mansilla alentó a las personas interesadas a probar esa actividad, a la que definió como exigente y vocacional. “Si tuviese a algún chico que duda sobre entrar en el mundo del arbitraje, yo le diría que lo pruebe sin ningún género de duda, porque el arbitraje es una manera de hacer deporte, una manera de conocer gente, una manera de superarte día a día”, afirmó.



